Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘HUMOR’

Pocas cosas en la vida suelen fastidiarme en serio, por ejemplo: la impuntualidad, la injusticia, las palabrotas delante de los niños, las corbatas con diseños de dibujos animados, la gente desconsiderada, los nuevos ricos, los políticos mexicanos y Slim….pero a mi amiga Paula, durante alguno de nuestros habituales almuerzos, le fastidiaba no saber, ¿Qué pasa con el Hotmail cuando te mueres?

La pregunta llegó en seco, sin avisar, y sin ninguna relación con el tema de la conversación que llevábamos hasta el momento, que por tratarse de un jueves, seguramente sería:  “no puedo creer lo nefasto de ese Carlos Marin de Tercer Grado, y ¿por qué Víctor Trujillo no va de Brozo? Como que es más inteligente el payaso ¿no?”). Todos los jueves discutíamos sobre lo bueno y lo malo de Tercer Grado, cuando pensábamos (favor de notar el uso del tiempo pasado) que Loret además de guapo era el mejor periodista del mundo (ay quinceañeras!), y que Denise Merker no tenía par, era nuestra ídolo (sigue sin tener par).

Mi primera reacción fue sorpresa, hasta que mi lento proceso para asimilar, —–¡tal cuestionamiento!—-me permitió lanzar unas fuertes carcajadas. Paula también estalló en carcajadas, pero más por contagio que por convicción, pues para ella, esta pregunta tenía respuesta, “uno no pone su personalidad en la línea de fuego así nomás”.

Bromeamos un buen rato sobre distintas teorías y soluciones para proteger el capital cibernético, siempre la siguiente aún más ridícula que la anterior.  Una de nuestras teorías era que Hotmail contaba con un dispositivo de autodestrucción que se activaba, entre otras formas, cuando el usuario abandonaba su cuenta de correo electrónico por 24 meses continuos. Otra, que en el contrato de aceptación de términos (que nadie leemos completo), se señalaba que en caso de muerte, el occiso tenia 10 días hábiles para notificar a Hotmail, un nuevo domicilio para remitirle su correo. En fin, pavada tras pavada, se acabó el café y regresamos al trabajo, para nunca más hablar de esto.

Un año después, yo ya me había mudado a mi nueva ciudad, y lejos todos y de todo y sobre todo de mis almuerzos con Paula, revisando la ultima edición de la revista THE WEEK, me encuentro con un peculiar aviso. Primero lo leí con la sensación de haber visto antes lo que acababa de leer. Lo leí de nuevo, ahora con la sospecha que seguramente mi inglés no era tan bueno como yo pensaba, para que en mi traducción del anuncio, este hablará precisamente de esto. Pues bien, el anuncio simplemente ofrecía servicios de depósito del patrimonio digital. La empresa fungía como “guardián” de toda la propiedad digital generada durante la vida del individuo, llámese: correos electrónicos, cuentas en servicios digitales, blogs, sitios de Internet, dominios adquiridos, etc. etc. etc. Y a la hora en la que el individuo pasaba a mejor vida, donde las macs y los iphones felizmente no son requeridos, esta empresa se encargaba de traspasar toda esta propiedad “etérea” a los herederos del individuo en cuestión.

Claro que a la velocidad de la luz le envié por fax el recorte de la revista.  No dábamos crédito que alguien hubiera desarrollado y ejecutado como negocio, la “preocupación” de Paula que en su momento tanta gracia nos (me) causó, por lo ridículo que sonaba.

Ridículo o no, alguien ya esta lucrando con esto y mi pregunta es cuanto falta para que este servicio se vuelva una necesidad. Me horroriza pensar que lejos de ir caminando hacia el Internet como un Derecho, igual que el derecho a la información y a la educación, tengamos que preocuparnos por pagar cuotas altísimas de consumo (gracias @Slim), riesgo a nuevos impuestos (gracias @diputados y senadores), y ahora hasta tener que pensar en “asegurar” cualquier cosa que divague por Internet, generada por nosotros.

Paula tiene muchas ideas, algunas realmente brillantes, pero siempre terminamos viéndole el lado chusco a todo. Ese intercambio de ideas es lo que mas extraño de mis almuerzos con Paula.

Mientras escribo esta columna, pienso que quizás de ahora en adelante deba poner mas atención en todas esas cosas que  considero necesarias y tratar de identificar cuales de ellas en verdad son imprescindibles , y cuales son un mero sombrero de plumas.

Gracias por leerme.

Anuncios

Read Full Post »

Hoy me he dado cuenta que es posible que haya sido un error no escuchar a aquellos que aconsejan no dejar ver televisión a los pequeños (incluyendo a mi marido, Mr. Maury). He notado últimamente que Mijita toma agua todo el día (literalmente),  y no quiere comer, y eso no se lo he enseñado yo. Tal vez, en lugar de preocuparme debería seguir su ejemplo, otro gallo nos cantaría en los veranitos.

Mi política ha sido medirle el consumo de televisión, y supervisar la calidad de los contenidos, enfocándome casi exclusivamente en TV educativa o pública. En Estados Unidos (desconozco si es asi en otros paises), los Medios Públicos, reciben importantes apoyos económicos, mayormente del ciudadano común y de organizaciones sin fines de lucro, así como de filántropos. Esto ayuda a que los medios públicos, generen y promuevan contenidos de calidad, y las noticias se produzcan “sin tendencias” (dentro de lo humanamente posible, porque está mas que claro que no hay medio perfecto, eso lo sabemos de sobra).

No obstante la supuesta prolijidad con la que he tratado de educar a un “ser” sin “actitudes consumistas”, a la sujetita en cuestión le importa un bledo, reconoce perfectamente a personajes que su madre considera estupidos y poco originales. No mencionaré nombres ni marcas para evitar cualquier demanda, pero baste decir que mijita me detiene en el supermercado para que le compre una “esponja que habla”, o para que la deje llevarse a casa la muñeca más cabezona del planeta (pista: es bilingüe y su mejor amigo es un mono).

¿Cómo se ha infiltrado el enemigo en mi casa? ¿Cómo no pude evitarlo?  Ya se que habrá puristas por ahí, queriendome gritar:  “tira la televisión a la basura”.  Pero sería una hipócrita al hacerlo, porque mi relación de amor y odio con los medios es tan fuerte, que estaría cometiendo casi un sacrilegio, esa es la gran incongruencia de muchos de nuestra generación (aquí me incluyo al 100%): queremos mejorar al planeta, pero no queremos perdernos de nada.

Así que mi gran pregunta filosófica del día es: ¿Qué tanto es tantito?

Entre nuestros amigos puedo encontrar todos los matices y extremos a los que se puede hacer uno en este tema de la tele. Unos de plano No tienen televisor en su casa, y no viven atormentados por que sus hijos no estén al día con las tendencias de los niñetes de hoy, todo lo contrario, sus hijos de 11 y 8 años tocan el piano, leen en tres idiomas, se la pasan regiamente con sus padres cuando están en casa. Otra amiga argumenta que el único momento en el que puede descansar y/o hacer algo más que cuidar que su infante no se meta en problemas con alguna travesura, es cuando lo pone frente al televisor a ver dibujos animados, es su “media hora de sanidad”, dice. La entiendo perfectamente.

La cuestión es tener la certeza de que en este caso quepa la connotada expresión: Todo con Medida; y si es que no aplica, saberlo antes de meter la pata y echarse uno encima la maldición del “adolescente enfurecido”, por ese pequeño error de padre primerizo.

Hace un par de años, la revista canadiense Adbusters (www.adbusters.org), publicó un experimento que consistía en un abecedario. Lo notable de este ABC era que cada letra correspondía a la tipografía o logotipo de una marca distinta. En este momento, me trago mi orgullo para admitir ante ustedes que pasé el experimento con mención honorífica: no me faltó reconocer una sola marca. ¿En verdad soy tan inteligente, o es que la publicidad que nos meten los medios, sin que lo solicitemos, tiene tanto efecto?

No lo sé, pero también puedo cantar todas las estrofas de un jingle de una publicidad de los años 70’s sin equivocarme en una sola nota. Hace fácilmente 30 años, que no he vuelto a ver esa publicidad.

Hasta el Próximo Jueves y Mil Gracias por leerme.

Read Full Post »

mascaras(3)Autor: Ismael Dagostini (El Padre Insumiso)

Ayer mi hijo mudó un diente. Entre juegos lo perdió y lloró mucho porque “el ratón” no le dejaría una moneda. Por fortuna el ratón es un experto y no sólo le dejó su recompensa monetaria sino que el diente apareció mágicamente bajo la almohada.

La cara de asombro de un niño ante acontecimientos mágicos como éste es invaluable. Podría contemplar ese rostro todo el día sin cansarme. Por mi hijo soy capaz de hacer aparecer duendes, hadas, caballeros Jedi y hasta regalos en navidad.

Espero estar creando un balance, pues me parece importante contestar siempre con la verdad a todas sus preguntas. No me gustaría que algún día me reclamara el haberle mentido.

Acabo de ver un episodio de House MD donde una pareja tiene un bebé con genes tanto masculinos como femeninos. Ellos deciden operarle para hacerle varón. Ya en la adolescencia, en el hospital, se ven forzados a decirle la verdad. Sorprendentemente al niño lo que le molesta no es su condición, sino el que sus padres le hayan mentido tanto tiempo.

Así me sentí yo cuando me enteré que todo lo que nos enseñan de historia en la primaria es mentira. Recientemente, ayudando a mi hijo con una tarea, descubrí que el águila devorando una serpiente es una manipulación descarada. Según un foro de discusión de Wikipedia, el códice original sólo presenta a un halcón sobre un nopal. Sí, halcón (no águila) y sin serpiente, pues ésta fue añadida por el padre Diego Durán para simbolizar la derrota del pecado.

Eso de que la historia del país está en nuestra bandera es una burla. Cómo debo sentirme al saber que todo ese tiempo invertido durante la primaria en aprenderme la historia de México fue una pérdida de tiempo.  Entiendo que se manipulan los hechos para crear nacionalismo, pero llegar al grado de crear toda una cultura basada en mentiras… con razón estamos como estamos. Mira que llamar Padre de la Patria al hombre que en pleno grito de dolores exclamó “Viva la Virgen de Guadalupe. Viva Fernando VII” (el rey de España), ¿nunca Mexico?

Por eso dicen que la conquista la hicieron los nativos, la independencia los españoles y la revolución la seguimos haciendo.

En la página Metatube: 10 mitos de la historia de México, se pone en duda la existencia del Pípila, se dice que la Revolución Mexicana sólo fue la suma de varios alzamientos armados que incluso lucharon entre sí; que Benito Juárez no fue el único presidente indígena, además de que él no fue muy complaciente con los indígenas del país, y que ningún Niño Héroe se arrojó con la bandera. Así como éstas, podemos encontrar muchísimas falacias históricas que damos por hecho, por haberlas estudiado en la escuela.

Las maestras de la primaria probablemente creían lo que enseñaban. La sociedad entera cree lo que ha estudiado desde la infancia. Los gobernantes son expertos en manipulación, pero dudo mucho que ellos conozcan incluso la historia oficial de la primaria.  El engaño viene desde mucho tiempo atrás y, por desgracia,  los historiadores no son los autores más leídos en nuestro país.

Tenemos una historia pirata. ¿Qué le están enseñando a nuestros hijos?

Me pregunto cuánto más será mentira. Dicen que un pueblo debe conocer su historia para aprender de los errores del pasado, pero qué sucede cuando ese pasado es falso. ¿Dónde está el aprendizaje? Seguiremos siendo un país tercermundista si incluso las personas que contamos con una educación al menos básica, en realidad continuamos sumidos en la  ignorancia, pues no conocemos nuestra verdadera historia.

Yo me sentí culpable por introducir la fantasía en la relación con mi hijo. Sin embargo, creo que el juego y la fantasía tienen un papel importante en la maduración intelectual de un niño (El ratón de los dientes puede quedarse). Lo que sí resulta dañino es cuando nos hacen creer que ya no es juego, que es la realidad y resulta ser una o varias mentiras.

Jugar a la fantasía es una cosa. Vivir en la mentira es otra muy distinta.

Hoy voy a jugar con mi hijo a todo lo que se nos ocurra. El sabe qué es un juego. Y cuando me haga preguntas seguiré contestando con la verdad.

Sólo me gustaría saber cómo hizo el ratón para encontrar el diente perdido de mi hijo. Yo ya lo había buscado por todas partes.

Frases Célebres sobre la Verdad y la Mentira

Dr. Gregory House: Todos mienten.

Los Jesuitas: La verdad nos hará libres. (Se nota que no eran abogados).

Agente Mulder de los X-files: La verdad está allá afuera. (Sí afuera, pero ¿dónde?).

Read Full Post »

No deja de sorprenderme la capacidad que tenemos los seres humanos para adaptarnos a las situaciones mas bizarras. En mi vida prematernal, viajar fue siempre uno de mis grandes placeres. Debo confesar sin embargo, que fui de esas personas detestables a quienes le fastidiaba profundamente ir sentada cerca, a lado, enfrente o atrás de algún niño, especialmente cuando a ese niño le daba la gana ser infeliz y hacernos infelices al resto de los pasajeros durante la totalidad del trayecto,  vocalizando su infelicidad en amplitud NO modulada, es decir con toda la capacidad permitida por sus pequeños pulmones.

Mi fastidio estaba muy lejos de ser sutil,  muchas veces tuve el descaro de pedir cambio de asiento en voz alta, y encima echarle unos ojos de pistola a los pobres padres, quienes de acuerdo a mi no tan amplio criterio, carecían de cualquier pista de capacidad para calmar a su nene gritón: “!!Por favor!! tengo que dormir!!! ¿Qué se está pensando esta gente?.— mi queja silenciosa de uso frecuente.

Ahora que hago memoria de aquellos tiempos no tan lejanos, me doy cuenta que mi bastardismo no tenía límites, ya que el simple hecho de estar detrás de una familia con niños pequeños, esperando el turno para documentar equipaje, era suficiente para ponerme del peor humor posible, y echarme a perder lo que podría haber sido un magnifico dia: “Ufff…..,  será posible que alguien pueda viajar cargando tantas mugres” (refiriéndome al número de bultos cargados por la familia en cuestión).“De veras que tener hijos vuelve a la gente lenta e idiota,: ¿porqué no se mueven?  ¿no ven que la línea está larguísima? ¿Van de vacaciones o decidieron mudarse al Este con todo y sus vecinos? ¡Toma tu tiempo cretino, no hay prisa, aquí te espero mientras persigues a tu chukie (el muñeco diabólico) por todo el aeropuerto!.—Estos son solo unos cuantos ejemplos, de la serie de barbaridades que cruzaban por mi cabeza.

Afortunadamente, la vida es cíclica, y hoy soy uno de esos padres, de los que solían fastidiarme tanto, en mi otra vida.

Payback

El mes pasado decidimos tomarnos unas vacaciones para ir a visitar a los abuelos de mijita, muy cerca del hogar de Dorothy (muy querido personaje del Mago de OZ).

Nos pareció que entre dos adultos sería muy fácil viajar con un infante, y además cumplir con todos los requisitos exigidos por aeropuertos, aerolíneas, gobiernos paranoicos y las buenas costumbres. Y en resumen así resultó nuestra primer experiencia como padres viajeros:

Día del viaje. Dos horas y Media antes del despegue.

Documentación de Equipaje:

3 maletas, una maleta por cada miembro de familia. Perfecto. 30 dólares por la primer maleta, 20 dólares por las subsiguientes. Como prefiere pagar? Tarjeta? Perfecto. Firme aquí, firma allá, aquí esta su recibo. Tan fácil como eso.

Equipaje de mano. Aquí se complica un poco la ecuación cuando viajas con niños:

  1. Asiento de coche para bebé, aprobado por FAA. Para información detallada, ver pagina de aerolíneas en el rubro de “viajar con niños”, pero si te da pereza aquí te va un tip rápido: prácticamente todos los asientos de “marcas reconocidas”, hechos en Estados Unidos, cumplen con este requisito. Además, NADIE TE REVISA el asiento, lo único que les importa es que entre por el hueco de la máquina de rayos X,  quepa en el asiento del pasajero y haya manera fácil de sujetarlo con el cinturón.
  2. Pañalera con todos los líquidos y cremas en frascos no mayores a 3 oz, y bien afiladitos dentro de bolsas de plástico transparente.
  3. Una bolsa de mano con todos mis artículos personales (no líquidos), incluyendo mi computadora, aunque esto de mencionar la computadora como artículo personal suena redundante, porque salvo un Tampón, no se me ocurre nada mas personal que puedas cargar como equipaje de mano.
  4. Mochila de “mijita” con libros y juguetes para combatir el aburrimiento y evitar escenas bochornosas que incluyan gritos y llantos (vamos a ver).

Total de bultos a cargar: 4 bultos mas el infante

“ I am on a plane, and I cant complaint”,

Tuvimos mucha suerte en que nos asignaran los asientos más perseguidos de la clase turista, esos que se encuentran inmediatamente después de las mamparas de privacidad para Primera Clase.

Nos acomodamos con muchos trabajos pues la cantidad de cosas que traemos con nosotros no nos permite la movilidad suficiente como para no estorbar de vez en cuando a los pasajeros que aún quieren llegar a su asiento y tuvieron la mala suerte de encontrarse con nosotros: los padres que viajan como beduinos y después de media hora, todavía no se enteran como sujetar el asiento de coche, al asiento de avión.

Debo decir que hasta ahora, mijita se ha portado como una “dama”. Todo ha estado perfecto con ella, hasta pasar por seguridad, y la quitada de zapatos y chamarras, y la chicharra del detector de metales, y la espera a que un agente femenino venga por nosotros a la cámara de revisión secundaria, etc., todo lo ha tomado como solo los valientes pueden. Yo estoy pensando que la gente no se ve tan molesta en estos días cuando la revisan de pies a cabeza, descalzos y con las miradas del resto de nosotros encima. Estoy pensando: ¿como es posible que nos hayamos acostumbrado a esto que tiene escrito por todos lados la palabra “vejación”?

Bueno, volvemos a la escena del avión, pero ya al momento previo del despegue, donde por fin ya estamos los tres acomodados en nuestros respectivos asientos, nuestro sentido común nos dice que mijita debe ir entre los dos adultos, pero el sentido común pronto se convierte en “error de principiante” cuando la azafata que realiza la revisión para el despegue, nos dice que la nena debe ir en el asiento de la ventanilla, y me pregunta si el asiento es aprobado por FFA.

“¿Qué se supone que debo contestarte guapa?: ¿que si no sabes tú, menos yo? ¿Que por mas veces que leí las instrucciones de tu aerolínea, para mi como si estuvieran en chino porque nunca me quedó claro? ¿Qué como es posible que me vengas a preguntar esto ahora que estamos a un minuto de despegar, cuando pasamos al menos por tres inspecciones en las que alguien pudo darse cuenta si era o no el autorizado, antes de subir al avión?”. Entonces le respondo con firmeza: sí, este es el asiento adecuado.

Por fin despegamos, y todo ha salido de maravilla, mijita ha estado disfrutando de su asiento en ventanilla, para ver por primera vez el mundo desde arriba y no desde abajo como lo ha visto desde que empezó a caminar.  Después una siesta, y justo a la mitad del vuelo:

La nena empieza a desesperarse, no la contenta ni el agua, ni las roscas de avena que tanto le gustan, ni nada, quiere bajarse de la silla y caminar, infelizmente estamos en medio de una turbulencia, así que eso de caminar no va a ser posible.

Su llanto no es tenue, de hecho creo que lo que está haciendo cuando lo hacen otros niños se llama “berrear”, es cuando empieza a morderme la culpa y mortificada recuerdo todas las veces que  desee ir en un avión donde no se aceptaran niños.

Pienso que en este avión, no faltará algún cretino que como yo en el pasado, ahora mismo esté deseando que pasen una regulación en la que se asignen vuelos “libres de niños”.

También, pienso que cambiaría todo el equipaje de mano, por un disfraz de payaso, que sería lo único que se me ocurre podría distraer a mijita de semejante berrinche, y que ojala cambiaran su rutina las aerolíneas y agregaran la siguiente instrucción en su guión:

“Favor de abrocharse los cinturones y ……ponerse los audífonos”.

No me queda otra que hacerle los 5 numeritos de emergencia (todos con la velocidad que solo se logra sintiendo la presión de la vergüenza pública):

  1. Pikabu. No resulta, ya se dio cuenta que no voy a ir a ningún lado, que estamos cautivas en una caja de aluminio sellada por todos lados.
  2. Dame 5. Tampoco resulta el choque amistoso de manita con manota.
  3. Popurrí de la abuelita rosa: arroz con leche me quiero casar, esta niña linda que nació de día, pon pon pon ( ya estoy cantando, debo estar realmente desesperada).
  4. El mono ahogado (inflar los cachetes y aguantar la respiración hasta ponerte morada), por la descripción, deben darse cuenta que ya estoy al borde del suicidio.
  5. La voz del hombre al que le pico una abeja en la lengua. No se porque le hace tanta gracia esto desde que vio la película de Adam Sandler: Bedtime Stories. Este numerito ha sido mi salvación esta vez, mijita esta sonriendo.

Por la narración de los eventos, podría inferirse que estoy viajando sola o que mi marido se mantiene inerte ante cualquier situación, todo lo contrario, desde que somos padres, nuestra vida se ha convertido en una constante carrera de relevos.

Hemos aterrizado, y no ha estado tan mal como esperaba. Mijita se encuentra placidamente dormida. Tratamos de recoger todas nuestras cosas con la mayor discreción posible, sin molestar o estorbar. De pronto dos chicas que todo este tiempo han viajado detrás de nosotros, me miran sonrientes. Les devuelvo la sonrisa de manera automática, entonces una de ellas se acerca y me dice en voz baja: que bien se ha portado tu niña. Le doy las gracias sin saber muy bien por qué. Y agrega: Porque el chiquillo de atrás no ha parado de gritar en todo el vuelo.

Me doy cuenta que nunca escuche al “chiquillo de atrás” y desde luego jamas debi darle las gracias a esa chica.

Gracias por leerme                                                       No olviden dejar su comentario aqui mismo.

Read Full Post »

Cuando mi esposo y yo tomamos la decisión de tener un bebé, establecimos acuerdos en torno al nacimiento, educación y desarrollo de nuestro futuro (a) hijo/hija.  Originarios de culturas distintas, encima con dos idiomas, tuvimos que enfrentarnos a un universo de dudas, algunas todavía sin respuesta, así como a un proceso de negociación bastante exhaustivo antes de conseguir los acuerdos que rigen nuestra actual vida familiar. Sin embargo, un punto que no requirió ningún estira y afloja, fue que nuestro bebe eventualmente sería  no solo bilingüe, sino bi-nacional y bi-cultural.

¿Qué quiero decir con estos “bis” agregados? Nuestra meta es lograr un hogar donde se hablen ambos idiomas con la mayor naturalidad y fluidez posible, pero además se conozca y valore la riqueza de ambas culturas, así como su historia, y más importante aún, su creación artística y literaria.

¿Por dónde empezar? Este fue un gran dilema, escuchamos todo tipo de teorías, algunas bastante absurdas como que el niño bilingüe se atrasa en la escuela, ergo: es más lento para aprender. También nos aconsejaron distintos métodos de aprendizaje, por ejemplo: hablar en casa exclusivamente el idioma no nativo (en este caso el español), ya que el idioma nativo (inglés), lo aprendería en la escuela.

No tengo herramientas para decirles enfáticamente qué sistema funciona mejor para llevar la educación bilingüe o multilingüe de sus hijos, lo que si puedo contarles es qué haremos en nuestra casa, basados en estudios que defienden la capacidad del ser humano desde corta edad, de manejar no solo una lengua sino múltiples, sin afectar su capacidad de asimilación. El cerebro puede con eso y mucho más. (Ver: Darmouth Researchers found a Neural Signature of Bilinguism using infra red light to study the brain

“Shoeteria is a Word according to me”.

Uno de los más grandes retos que ha representado para mí vivir en Estados Unidos, aunque usted no lo crea, es acostumbrar mi oído a ciertas palabras misteriosas que para algunos aquí, forman parte del vocabulario de la lengua española.

Y no me refiero a términos clásicos por todos conocidos como:  Parkear, Marketa o Yonque; sino a novedades realmente folklóricas como “Shoeteria”, palabra que encontré en un aviso espectacular camino a Manhattan Beach, CA.  Tuve que detener el coche para averiguar exactamente a qué se refería el anuncio, y obviamente era una publicidad para una zapatería local.

No tengo ningún prejuicio respecto al ejercicio de jugar con el lenguaje para crear palabras nuevas (acabo de utilizar “folklóricas” que viene de folk), esta es la forma en la que se enriquece una lengua, sin duda alguna, lo que me preocupa de esta soltura para sacarse de la manga palabras, es que con la mala práctica y el uso, llegue a considerarse como un término correcto de cualquier lengua.

Esta anécdota les dejará un poco más claro mi punto anterior.

Tenemos la suerte de vivir a unos cuantos pasos de uno de los accesos al Bosque Nacional de Los Ángeles y por estos rumbos viene mucha gente a caminar, con carriolas, en bicicleta o a correr, por lo mismo hay ciertas reglas del sentido común que hay que respetar para evitar ser atropellado por una bicicleta, por ejemplo, hacerse siempre hacia la derecha del camino para que pasen los ciclistas por la izquierda y nunca caminar por el centro. En algún momento de nuestro recorrido  nos encontramos con un grupo formado por dos mujeres y cuatro niños (as) de entre 8 y 2 años de edad, al poco rato dos de las niñas que aproximadamente tendrían 8 y 6 años respectivamente, se nos adelantaron, quedando sus madres tras de nosotros. Obviamente las niñas entienden un bledo de sentido común y menos aún sobre reglas a seguir al caminar por bosque, por lo que a pesar de que un par de ciclistas se les aproximaban a una velocidad mas que media, las niñas seguían al centro de la vereda; y tristemente las madres ignoraban a las niñas y a las bicicletas. No pude contenerme y les grite : Bicicletas! Con la intención de que se hicieran a un lado, pero desafiando todas mis expectativas, la niña de 6 años, giró hacia mi, para corregirme categóricamente:

“No se dice Bicicleta se dice Baika!!— no me atrevo siquiera a sugerir  la manera de escribir “baika“. Mi esposo y yo nos miramos perplejos y aprovechando el receso que hicieron en su camino, nos adelantamos para hacerlas hacia la derecha y dejar pasar las bicicletas o “baikas”, ya no sé cómo llamarles.

“Se acostumbra al bien hablar leyendo a menudo a los que han escrito bien; así se hace un hábito de expresar noblemente y sin esfuerzo su propio pensamiento”.  Voltaire.

En nuestra casa, el sistema que manejamos es el siguiente:

Mi esposo habla con nuestro bebé siempre en inglés y yo lo hago en español. Cuando estamos los tres juntos, alternamos los diálogos en inglés y español, pero siempre utilizando el mismo idioma entre nosotros, nunca mezclándolo.

La teoría que estamos siguiendo, nos dice, que el bebé no traduce, sino asimila los sonidos y los relaciona con quien le habla. Por ejemplo, el bebé sabe que para Papá un objeto se llama ‘Table” y para Mamá, el mismo objeto se llama “Mesa”.

La literatura es crucial,  nunca utilizamos libros que mezclen palabras de los dos idiomas en una sola frase, los libros siempre son en un idioma. Mi esposo lee los libros que tenemos en inglés, y yo los libros en español. Tratamos de conseguir el mismo cuento en ambos idiomas, eso es aceptable. Lo que NO se permite es la mezcla de los dos idiomas en una misma frase.

Cada quien debe probar el sistema que mejor acomode a sus circunstancias personales y a los objetivos que quiere alcanzar en cada idioma, es decir, qué nivel de lenguaje es deseable para sus hijos.

El nivel de lenguaje no siempre denota el nivel de compresión en términos reales, pero si socialmente. Si la lengua es el medio que tenemos para expresar nuestros pensamientos, lo que queremos, nuestra visión del mundo, entonces alguna importancia debe tener que un idioma sea manejado de manera articulada y se cuente con un vocabulario suficiente que nos permita realizar el ejercicio diario de comunicarnos con los demás de una forma, al menos, comprensible.

Hasta el Jueves! Mil gracias por leerme.

Read Full Post »

Recuerdo de pequeña escuchar una anécdota contada por mi abuela materna, de cómo su madre solía dejarla a la puerta de una iglesia, recién nacida, y en una especie de locura temporal (al menos ese era el chisme que se corría en el pueblo), asegurando haberla encontrado y no engendrado.

Sin saberlo, a mis escasos siete añitos, estaba escuchando un caso indiscutible de Depresión Post Parto, aunque en ese entonces me parecía algo sacado enteramente de una película del cine de oro mexicano, y no una condición médica que aqueja en diferentes niveles de gravedad y matices a un buen número de madres, generalmente durante las primeras 4 o 6 semanas después de la experiencia del parto, aunque hay casos que pueden presentarse aun doce meses después del parto.

Hoy sabemos a diferencia de nuestras abuelas, que entre los factores de riesgo se incluyen: historia previa de depresión, ya sea anterior o durante el embarazo, baja autoestima, haber pasado por situaciones de stress o traumáticas a lo largo de su vida, entre otros. Y también sabemos que entre los síntomas se encuentran desde una simple tristeza moderada (a lo que los médicos dulcemente se refieren como Baby Blues), hasta una total negación de la maternidad, como fue el caso de mi bisabuela. Sin embargo, aun en nuestros días, existe tanto cierto estigma así como una gran falta de sensibilidad respecto a esta condición, que va desde la falta de información por parte de nuestros médicos (en mi caso al menos, ninguno de los médicos que ví en las consultas prenatales, me dio alguna pista sobre el tema, mucho menos plantearlo como una posibilidad para la cual habría de estar preparada u observar tales o cuales signos), hasta el tratar de ocultarlo por parte de quien lo padece, ya sea por miedo o  por vergüenza (el famoso qué  dirán), otras de plano ignoran completamente que están pasando por esta situación.Conociendo el sonado caso en mi familia (mi bisabuela), y siendo una curiosa de nacimiento, que ahora además recién había dado a luz, decidí investigar por mi cuenta a ver qué información podría contestar mis preguntas de manera simple, y sobre todo, buscar alguna persona que hubiese padecido “Post Parto”, y pudiera proveer información práctica sobre los pasos que dio para recuperarse de este padecimiento.Encontré mucha información en Internet, y algunos libros, pero ninguna información cumplía con mi requisito de originarse directamente de la experiencia real del paciente.

Cejas vs Cabellera

Varias generaciones anteriores y posteriores a la mia, desarrollaron desde la infancia una relación de amor y odio con Brooke Shields, por ella muchas jovencitas de mi generación se dejaron de depilar las cejas o compraron sus primeros jeans Calvin Klein, y por supuesto su apreciación del cine hasta la fecha fue alterada y definida por la sucesión de películas profundamente malas que protagonizo Brooke Shields; en pocas palabras Brooke Shields fue un modelo a seguir para otros, mas no para mi, y no porque tuviera algún problema con Brooke o sus seguidores, simplemente estaba mas interesada en la saga de la Guerra de las Galaxias y en el peinado de la Princesa Leah, que en la Laguna Azul y Brooke Shields.

Ahora, muchos años después del estreno de la Laguna Azul, me encontraba de nuevo con Brooke Shields, a través de su libro “Down Came the Rain”, uno de los pocos libros realmente honestos que hay sobre el tema de la Depresión Postparto, basado en su propia experiencia después del nacimiento de su primer hija. Nota: Brooke tiene un titulo universitario nada mas y nada menos que de Harvard. No fue sino hasta leer su libro, que Brooke Shields ocupó mi atención y se ganó mi respeto, como madre, pero sobre todo como persona. Pero, les costara creer que lo mas difícil para mi, no fue investigar sobre post parto y entender el tema, ni leer el libro de Brooke Shields, sino comprarlo…

Perdón, me puede recomendar un libro sobre Depresión Postparto??

En mi búsqueda de la verdad, decidí que era hora de aventurarse en la mejor librería de mi ciudad y de una buena vez comprar este libro. Sin embargo, tenia dos problemas principalmente: 1.  Comprar un libro escrito por Brooke Shields,  en ese momento, era el equivalente de comprar un TV Novelas (revista mexicana con la peor calidad editorial en el planeta). 2. Post Parto?? No es el mejor tema por el cual preguntar en una librería, cuando traigo cargando en un baby bjorn a mi hijita de tres meses.

Opté por resolver mi segundo dilema primero (el primero, sin saber, lo resolvería al final de esta historia): no le preguntaría a ninguno de los empleados de la librería (cabe aclarar que esta librería se ha ganado varios premios y sus empleados SI leen y aparte redactan reseñas y recomendaciones de libros, así que parecen eruditos en cualquier tema..ojo: dije parecen…continuamos).

Recorrí todos los pasillos, revisando casi uno por uno los títulos de los libros, con la vana ilusión de toparme con el libro sin necesidad de preguntarle a ninguno de sus “letrados” empleados. Después de casi dos horas, tres cambios de panales, un biberón, una agrurita con premio y un café, ni siquiera pude encontrar la sección donde podría estar ubicado algún libro de depresión post parto.Es la hora irremediable de enfrentarme al gigante!: Tendría que preguntar a un empleado. No me salía un enunciado completo. No se me ocurría como construir la gran pregunta que acabaría con mi ansiedad y tras ser respondida podría finalmente largarme de ahí con mi librito en la mano.Rápidamente realice un recorrido mental de todos los empleados que había visto hasta el momento, para realizar una selección a priori de quien por su apariencia podría resultar el empleado menos intimidante desde el punto de vista intelectual, pero ¡OH sorpresa!, hora del lonche, solo quedaba un empleado en ese piso y ….no…. tenia…. buena…. cara.

Porque no encargue el libro por Internet???!!!!

Así que ni modo, me arme de valor y le pregunté directamente: ¿Tiene algún libro sobre depresión Post Parto?.- En cuestión de segundos el empleado alargó y aclaró su cara con signo de sorpresa, me miró, miró a mi bebe; mientras yo pensaba: “!!No es que le pueda decir que es para la prima de mi amiga, yo traigo al bebe y encima ve las fachas en las que vengo!!”…..” ¿Porqué no compré el maldito libro por Internet???” De pronto, el breve silencio que a mi me pareció eterno, fue roto con un:  “No tengo nada en existencia, pero tuvimos un muy buen libro sobre el tema que puedo buscarle en la computadora.”

Lo acompañé unos pasos hasta el computador, y el veinteañero  empezó a teclear botones como en una misión personal, pasando revista a una larga lista de títulos, lo cual me puso un poco nerviosa, pues estaba segura que me iba a recomendar un tronco de tomo enciclopédico, sobre el tema, al cual le iba a tener que decir que No me interesaba, después de haber pasado por la escena anterior, yo debía salir de esa librería con algún resultado positivo.Tratando de prevenir el escenario anterior, le comenté en voz baja: “estoy buscando algo práctico, quizás basado en la experiencia de alguien”.—le tire’ el anzuelo a ver si se le ocurría que el libro de Brooke Shields era una buena opción para mi, sabiendo de ante mano que es prácticamente el único libro famoso que cubre el requisito de la experiencia personal, y con la reputación  de sabelotodo que tienen estos libreros, pues ya entendería mis pistas y terminaría recomendándolo el, y así me evitaba la pena.Movió suavemente la cabeza sin perder de vista la pantalla, lo cual interpreté como una total comprensión de mi pedido, de pronto la pantalla dejó de moverse, finalmente había encontrado el libro que desde un principio fue su intención recomendarme: Ya lo tengo, es este –dijo con cierto dejo de emoción. Me acerqué a la pantalla para leer el título que estaba señalando con su dedo índice:  Post Partum For Dummies.”

“!!Post Partum for Dummies!!”  Quedé sin palabras, quise reír histéricamente de lo absurdo de la situación pues no puedo acusarlo de falta de sensibilidad, ni de ignorancia, ni de claro ejemplo de lo mal informado que esta el común denominador sobre este tema, simplemente me pareció como una escena de algún sitcom que todavía no inventan sobre la maternidad en nuestros días.

Para mi buena suerte, el siguiente libro en la lista, era el de Brooke Shields, lo encargué y tres días después me encontraba leyendo una de las mas gratas sorpresas que he tenido en los últimos meses.  No dejen de leerlo quienes crean que puede enfrentarse con esta condición, o simplemente le interesa el tema o para quien pretenda ser un letrado de la maternidad en la modernidad. Por lo pronto para mi, leer este libro significó una gran lección de vida, sobre todo en el departamento de prejuicios, que me inspira a decir: !!Te queremos Brooke Shields!!

Read Full Post »

Aunque mi experiencia como madre se limita a los últimos catorce meses de mi vida, puedo decirles con completa certidumbre, que todas las revistas dirigidas a madres presentes o futuras, hablan de lo maravilloso de la maternidad, la “belleza” del cuerpo encinta (por favor!!!), de la experiencia milagrosa del alumbramiento, del inigualable valor nutricional e importancia emocional de la leche materna, etc., pero además y para mi esto resulta bastante irónico, estas mismas revistas que te pintan el mundo prematernal y maternal de color de rosa (casi fucsia en algunas), atiborran sus ediciones con anuncios publicitarios de: cremas para las estrías, tratamientos para recuperar la brillantez de la cabellera, suplementos alimenticios para bajar de peso, cremas para humectación de los pezones, y reducción de la irritación, !!ahh y muy importante!!: productos diversos para prevención del embarazo.

Este blog no pretende de ninguna manera estigmatizar la maternidad, pues quienes somos madres sabemos que la maternidad tiene un lado muy positivo, sino hablar de aquellas cosas de las que no nos hablan ni nuestros médicos, ni los medios, ni mucho menos esas amigas de las que nadie puede prescindir, y a las que podemos etiquetar como las empedernidas “Susanitas”, es decir, aquellas que nacieron para casarse y tener bebes.

Tampoco pretendo encarnar una malísima versión materna de Mafalda, y producir un manifiesto en contra de la maternidad, “por suprimir las libertades de nosotras las feminas”, aunque –seamos honestas–, muchas de esas libertades quedan de facto reemplazadas por responsabilidades inherentes a nuestro nuevo rol: ser madre; esta suspensión de libertades, afortunadamente es temporal.

Madres Insumisas es un espacio “autentico”, desde la perspectiva de una mujer que entiende que el primer insulto a tu humanidad es no estar consciente de lo que implica la maternidad, por lo cual la primera entrega en este blog la titulo: Lo que aprendi siendo madre y que nadie te dice, he aquí ejemplos claros para defender mi punto, continuando con la información que NO estamos recibiendo de revistas que en principio están hechas para nosotras: las madres!

No nos dicen:

* Que al menor descuido y a menos que tengas un considerable capital para invertir en un cirujano plástico, o un envidiable metabolismo, como una amiga noruega que a tres meses de dar a luz, regresó a su peso pre-embarazo (por algo es uno de los países con el Índice de felicidad mas alto en el mundo!!!), la mayoría de nosotras perdemos nuestra figura y bajar ese peso cuesta muchísimo tiempo, energía y disciplina. “Baby Weight??? hasta linda suena la frase, lo que no es lindo es lo que vas a tener que sudar y amarrarte el cinturón para bajar ese “baby weight”.

*Que un día cualquiera estarás contenta de por fin poderte dar un baño (! y la de malabares que tendrás que hacer para tomarte una ducha de 5 minutos mujer!), y de pronto a tus pies: cabellos cayendo del cielo, a cientos, literalmente vas a temer quedarte calva, pero que no cunda el pánico, el cabello saldrá de nuevo. Poco a poco, pero saldrá.

*Estrías? Si no las conocías, ahora tendrás que acostumbrarte a ellas, porque ninguna marca comercial, y aquí ojo que esto es de capital importancia: NINGUNA marca comercial de crema anti estrías, aunque la publiciten como el mejor producto en el mercado, incluyan testimoniales de expertos y actrices sin talento pero famosas, y te lo dejen en cómodas mensualidades desde la comodidad de tu hogar, NINGUNA crema borrara en tu cuerpo el recuerdo de esos fabulosos nueve meses.

* Sin duda alguna la leche materna es lo mas sano, nutritivo y recomendable para alimentación de un bebe, sin embargo lo que no te dicen es que esta experiencia de “dar pecho”, “amamantar” o como consideres apropiado llamarlo, duele y duele muchísimo, ya sea antes, durante o después de alimentar a tu querubín. También es cierto que te acostumbraras al dolor y que poco después ya ni sentirás.

* Epidurales.- Mas veces de las que te cuentan, suelen NO funcionar, ya sea porque no se aplicaron de manera apropiada, o porque te cuerpo tuvo alguna reacción que le impidió funcionar. Asi que si no es tu plan tener un alumbramiento sin “drogas”, debes asegurarte que antes de entrar en el quirófano , te expliquen de manera clara todas las opciones disponibles en caso de que la epidural no funcione, y qué efectos tiene cada medicamento en tu bebé.

*Hay un último punto en mi lista, que desde mi particular opinión, vuelve venial todos los puntos anteriores, por la falta de información que hay sobre este tema, y que muy infrecuentemente se toca este delicado punto en tus visitas al doctor, revistas, en tu familia, con las amigas, incluso no existe un relevante monto de literatura al respecto, y esto es el Síndrome o Depresión Post Parto.

Pero de esto hablaremos en nuestro próximo encuentro Bloguero.

Mil gracias por leerme, también por estar o no de acuerdo, y muchas mas gracias por sus comentarios y por compartir sus experiencias, para eso es este blog.

Read Full Post »