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Archive for the ‘embarazo’ Category

Por Deyanira Torres

“Resulta imperativo escribir frases invulnerables”, dijo Hugo Ball en los tiempos del dada. Ya que yo no soy nadie para desobedecer semejante invitación, aquí está: voy a ser mamá.

Recuento de acontecimientos

Primero: Me gustaría puntualizar, que aunque las mujeres tarden años en admitirlo y en llevarlo a cabo, la seria decisión de ser madre se toma aproximadamente a los 5 años. Otra cosa muy diferente es lo que se pueda pensar alrededor de la maternidad entre los 5 y los 30, pero de verdad, la decisión está tomada mucho tiempo antes.

Segundo: una vez que a uno le entra la onda de “quiero tener un bebe” no hay poder humano que se interponga entre la futura madre y su deseo. Simplemente no se puede pensar en otra cosa y todos los planes se adaptan “sospechosamente” a la idea del embarazo.

Tercero: Nueve meses es mucho tiempo, pasan millones de cosas alrededor del embarazo, cosas inimaginables, cosas que nadie te cuenta que van a suceder y con esto no me refiero solo a los síntomas que acompañan al feliz evento; entre los vomitos y los mareos hay un mar de situaciones que tienen que ver con los otros y que hacen del embarazo una experiencia colectiva. Esto no tendría nada de particular si no fuera por un par de cuestiones, el embarazo supuestamente era un deseo de pareja, y el proceso en cuestión está sucediendo dentro del cuerpo de alguien en particular, en este caso, el mio.

La noticia

Y aquí es donde las cosas se ponen muy divertidas, cuando a uno se le ocurre la brillante idea de compartir con el resto del mundo la noticia. Desde a quién se le va a decir primero y cómo hacerle para no herir suceptivilidades, hasta la esperada reacción de los seres “queridos”. A unos les importa, a otros en lo absoluto, ¡ah! pero eso si, todos, todos opinan. No solo opinan lo que sienten con respecto a tu embarazo, sino lo que piensan sobre el hecho de ser madre o padre y además, sobre cómo debes nombrar, educar, vestir, peinar, etc, a tu embrión de 12 semanas. Es cómo si estuvieran pensando en voz alta de manera inevitable y todo lo que pensaran saliera de su boca como si se tratara de un evento que les estuviera sucediendo a ellos. El despliegue de traumas y egocentrismo es algo que hay que sentarse a ver.

Hace algunos años escribí que el cuerpo femenino les pertenece a todos porque lleva el destino de la humanidad entre sus piernas. Perdón, yo era joven, no sabía lo que decía, de verdad, sigo creyendo con Lacan que la mujer no existe, pero por favor, regrésenme mi cuerpo.

¿Vas a amamantar? ¿te estás cuidando los pezones? ¿va a ser parto normal o cesarea? ¿cuánto has engordado? ¿se te hinchan las piernas? ¿estás comiendo bién? ¿tomas vitaminas? ¿ya te salieron estrías? (y cuando preguntan esto último normalmente va acompañado de un brillo en los ojos y la pregunta siempre la hace un sujeto del sexo femenino). No tomes coca ligth porque le hace daño al bebe, no hagas esto, no hagas lo otro, has aquello, sube, baja, etc,etc,etc. Nunca, nunca antes en mi vida habia sentido tal invasión a mi privacidad como ahora, no puedo describir lo sorpresivo que ha sido.

No contentos con preguntarte todo lo que se les ocurre sobre tu estado fisico, mientras te dejas, algunos hasta se refieren a ti y hacen su investigación en tercera persona. Efectivamente, preguntan ¿cuánto ha subido? ¿está comiendo bien? ¿duerme del lado izquierdo? Cuando te das cuenta que tu salud y tu persona en general no es lo que está en cuestión y que eso no importa en absoluto, es cuando por fin puedes entender que para algunos te conviertes en una especie de encuvadora que carga algo que de algún modo ellos sienten suyo. Abuelos, tios, primos, no importa el título de noblesa, todos se sienten con propiedad sobre algo que está dentro de tu cuerpo, y eso les da semejantes derechos. Claro, no todos se intrometen con la misma intensidad, y algunos simplemente se limitan a expresar su alegría por el acontecimiento, pero hay que estar preparado para tener un número de familiares actuando de manera un tanto extraña.

Personas que nunca antes habían mostrado interes alguno en relacionarse contigo, ahora te mandan mails con nombres de pastel y se vuelven la mar de cariñosos y preocupados por tu salud y estado general.  Estas son las cosas que hacen que quede perfectamente claro que eso que llevas dentro no es solo parte de ti, es un otro con el que los demás se relacionan de manera diferente que contigo. Esta parte es realmente complicada, sobretodo cuando se quieren relacionar físicamente con ese otro, porque resulta que lo que tocan es tu panza, y creanme que muchos no dudan en hacerlo sin decir ni agua va.

Al parecer, en general las personas tienen especial interes en dos cosas: el sexo y el nombre del bebe. Pueden pasar horas y horas hablando de uno o de otro aspecto, como si eso fuera a influir, sobretodo en el primer caso. Y aunque no es sorpresa, solo para corroborar, México sigue siendo un pais machista, y hay personas que evidentemente piensan que es mejor tener hijos hombres porque estos son de alguna manera superiores a las mujeres. Independientemente de estos asuntos, muchas personas se interesan en saber el sexo del bebe para saber que comprarle, y como dato curiosos podría decir que sobretodo los que insisten en saber el sexo para saber que comprar, en su mayoría, quieren que sea niña. Toda una vida va a estar uno marcado con el significando “hombre” o “mujer”, como para sumarle los meses de vida intrauterina. Pero en fin, las teorías no se hacen esperar y es divertido enterarse de estas porque en este caso se podrá verificar el resultado en poco tiempo. Puedo adelantar que independientemente de las fuentes de donde se toman estas teorías, las personas en general lo que expresan son sus deseos al “adivinar” el sexo del futuro bebe.

Las teorías más comunes

La forma de la panza. Si está picuda es niño y si está redonda es niña. Como si lo fálico se extendiera por todo su cuerpo y se proyectara exteriormente. Parecido a esta teoría está la de la cadenita, la cual colocas  a lo alto y en el centro de tu mano y si se mueve de adelante hacia atrás, entonces es niño y si se mueve en círculo es niña. Las representaciones de lo femenino como redondo y lo masculino como linea se pueden encontrar desde el arte prehistorico, miles de años antes de cristo.

Fea o bonita. Si te pones fea, entonces es niño, si estas floreciente y bonita entonces es niña. Claro que la misma teoría luego la aplican a la inversa, pero por lo pronto algunos toman eso en cuenta para determinar el sexo.

Si engordas mucho. Niña con toda seguridad y punto.

Mano que da, mano que pide. Se le pide a la embarzada que muestre sus manos, si las muestra hacia arriba entonces será niña, si las muestra hacia abajo, entonces será niño.

Por lo pronto estas son las teorías que han aplicado a mi bebe y por supuesto eso no quiere decir que exista un acuerdo, tanto los que aseguran que es niña lo hacen con el mismo fervor que los que aseguran que es niño. Pero no deja de ser impresionante que las teorías marquen de una manera tan evidente a los bebes que están por llegar.

Las hormonas existen

Tal vez es algo muy evidente para la mayoría de las personas, pero siendo una convencida creyente de la teoría freudiana, las hormonas hasta antes del embarazo me resultaban una excusa barata utilizada por algunas mujeres para abusar de su condición, o de algunos hombres misóginos para explicar los actos de las féminas de su preferencia, pero tener el olfato tan desarrollado como una perra, olvidar de lo que se estaba hablando cada dos minutos y tirar las cosas que se llevan en las manos; simplemente no me parece normal. Mas allá de las situaciones fantasmáticas e imaginarias que acompañan (of course), el embarazo, definitivamente hay sucesos fisícos, químicos que afectan de una manera muy singular la conducta y debo confesar que me resultó francamente perturbador el hecho de que “a mayor hormonas femeninas mayor distracción, falta de concentración, llanto sin razón o sensiblería y torpeza física”. Es el argumento más terrible que he escuchado para perder una discusión sobre género, pero es verdad, esos síntomas aparecen en algún momento del primer o segundo trimestre del embarazo. Habrá quienes no se den cuenta, ¡benditas ellas!, pero las que logran tener consciencia de su insipiente inteligencia y creciente estupidez y dependencia generalizada realmente pueden tener una revolución cerebral, y con justa razón. Que me crucifiquen las feministas, pero yo solo estoy haciendo un recuento de mi experiencia personal y bueno, no me atravería a hablar de estas cosas tan penosas si no fuera porque las hormonas pueden volver a la normalidad y uno siente el cambio inmediatamente, y por otro lado, toda la literatura que les dan a leer a “las que esperan” apoya mi teoría. De las cosas favorables de este descubrimiento, fue la “sobredosis”  hormonal. Por allí del tercer o cuarto mes, me daban como unas olas de absoluta paz y calma, algo así como una “anestesia” que hacia que todo lo que estuviera alrededor me valiera absolutamente madres y que yo quedara instalada en una especie de nirvana extremandamente placentera.

El padre

Ha sido muy sorprendente la cuestión de la negación del padre como alguien que puede estar allí, que puede hacer algo con respecto a la atención y al cuidado del bebe. Al parecer socialmente aún el lugar del papá se limita al aspecto económico y por supuesto a la cuestión del nombre, de darle su apellido y continuar la dinastía; pero en términos prácticos, muy pocos ven al padre como alguien que existe en la realidad, y con esto me refiero a todas esas preguntas de ¿cómo le vas a hacer con el bebe la primera semana? ¿quién te va a ayudar? ¿y cuándo empieces a trabajar vas a contratar a alguien que lo cuide? Siempre en singular además de la lógica implicación de que el padre simplemente estará ausente o que es una especie de idiota que no sabe, ni puede aprender nada de niños y por lo tanto no podría hacerse cargo. Si el lugar de la madre es confuso y abrumador, el del padre es mil veces más dificil de sobrellevar y entender durante el embarazo. El padre es padre hasta que nace el bebe, y la madre desde que lo lleva en su panza ya empieza a ocupar ese lugar para bien y para mal.

La espera

Planear algo a 9 meses es algo casi inconcebible. Planear algo para el resto de tu vida es simplemente una locura. Sin embargo sucede, y de verdad de las cosas más interesantes de estar embarazada ha sido la paciencia que tienes que poner en práctica “a guevo”, y que va en contra de todo estilo de vida posmoderno o contemporaneo. Lo desechable, lo que usas y tiras, lo temporal, lo que se mueve constantemente, eso es lo que hay, es lo “normal” entonces de pronto encontrarte a ti mismo en una espera que va a cambiar tu vida de una manera tan dramática (según dicen los expertos),  se vuelve una espera altamente reflexiva (bueno ya que sales del rollo de la tontería temporal ocasionada por las hormonas), una espera verdaderamente necesaria. Si la especie humana procrearamos tan rápido como algunos animales de verdad que nos volveriamos locos. Pero nueve meses supongo que son necesarios para asimilar lo que va a suceder a tu alrededor, pero independientemente de esto, la cuestión es que pocas cosas se esperar de esta manera y con tanta paciencia.

¿Por qué tomarse tantas molestias? Por qué aguantar a los familiares, conocidos indeseables, síntomas, todo los demás y lo que viene por delante que al parecer es bastante pesado. Por que eso si, los padres expertos no pierden ocasión para hacerte saber que si el embarazo se te ha hecho un poco pesado, eso no es nada comparado con lo que será tener al bebe en vivo y directo. Hay un franco y descarado placer en advertirles a los padres primerisos que van a sufrir y un montón. Todavía no puedo opinar al respecto, todavía faltan 4 semanas,  pero por lo pronto se que cuando uno consigue algo que desea no puede ser tan malo, y que la sensación de crear y de vida es más fuerte que cualquier síntoma, malestar social  y familia política. Estar embarazada tal vez sea algo que millones de mujeres pueden experimentar cuando se les venga en gana, pero de verdad, es un curso intensivo de un montón de cosas y te situa en un lugar muy diferente como miembro del sexo femenino, es como subir de puesto en la escala brujeril y adquirir poderes instantaneamente, y con poderes no me refiero a ventajas sociales, de verdad que no he gozado para nada de dichas ventajas y quedarán en mi memoria como un mito urbano, pero interiormente hay un conocimiento del mundo que no se puede adquirir de otra manera, una integración con el resto que antes no existía y que a pesar de resultar muy dificil de entender y hasta me atrevería a decir, de aceptar, esta integración es una cuestión muy primitiva, animal, una cuestión de tribu y de especie que no puedo terminar de entender porque se que en parte todavía no la he experimentado en su totalidad. Además, francamente, cuando a uno se le mete entre ceja y ceja un deseo, o lo cumples o lo sublimas, porque de lo contrario no te va a dejar en paz  Hay que seguir deseando y para eso, aunque parezca una locura, hay que hacer ciertas cosas antes, en este caso, ser madre. Finalmente, aunque “voy a ser mamá” sea una frase invulnerable, “estoy embarazada” es una mera posibilidad de ser.

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“La Bandera de la Vida , cuando ondea en el aire, conmueve a todas las almas”. Umberto Eco [En qué Creen los que no Creen, 1997].

Como madre es muy difícil imaginarse bajo qué circunstancias uno como mujer podría tomar una decisión tan fuerte como abortar. Tampoco puedo imaginarme mi vida privada del amor incondicional de mi hija.

Pero al darme cuenta que más de la mitad de los Estados que componen mi país, penalizan el aborto y por lo menos uno de ellos lo considera asunto penal, desde el momento mismo de la concepción, me preocupa y también me ocupa, porque como mujer no puedo aceptar, ni siquiera tolerar que existan leyes de aplicación exclusiva a cierto grupo, o peor aún que estas leyes finalmente sean una cuestión de género.

Se supone que en una democracia, las leyes son de “Aplicación General”, y una ley anti-aborto per-se afecta directamente a las mujeres, en virtud de que somos precisamente “nosotras” las felizmente beneficiadas con un útero.  Y esta diferencia biológica, se ha aprovechado para hacernos vulnerables y muchas veces víctimas del bastión favorito de la misoginia: el Derecho a la Vida.

Cuando pienso en este tipo de leyes que utilizan “Valores Supremos” como banderas para ganarse simpatizantes, y por otro lado generar el más amplio aniquilamiento de libertades y derechos de un grupo específico, automáticamente empiezan a surgir en mi cabeza referentes como: Alemania durante la Segunda Guerra Mundial contra los Judíos,  El Apartheid contra los Sudafricanos NO Blancos, hoy día en algunos países sobre todo musulmanes, donde entre otros derechos negados a la mujeres se encuentra el derecho de elección [¿suena familiar?].

En una belleza de ejercicio de intercambio epistolar realizado de marzo de 1995 a enero de 1996, entre dos de las mentes más brillantes que ha conocido nuestro planeta en los últimos tiempos: Umberto Eco y el entonces Cardenal de Milán, Carlo María Martini (Jesuita por cierto), se establece un debate sobre distintos temas “críticos” tradicionalmente antagónicos entre el mundo laico y el mundo religioso, uno de ellos,  el Aborto.

Umberto Eco abre el debate con una muy apropiada aclaración:

“…..a mi no se me ha sucedido jamás aconsejarle el aborto o aceptar su voluntad de abortar a una mujer que se declara embarazada a causa de mi colaboración. Si me hubiera sucedido alguna vez, habría hecho todo por persuadirla para dar vida a esa criatura, sin importar el precio que JUNTOS hubiéramos tenido que pagar. Y es así que considero que el nacimiento de un niño es una cosa maravillosa, un milagro natural que se debe aceptar. Y sin embargo, NO me sentiría capaz de imponer mi posición ética (esta disposición pasional mía, esta persuasión intelectual mía a cualquiera).

Y más adelante agrega un fragmento que personalmente considero podría establecer un balance en cualquier debate, por aguerrido que este fuera:

“Me parece que existen momentos terribles, de los que todos nosotros sabemos poquísimo (por lo que me abstengo de hacer ninguna tipología o casuística), en los que una mujer tiene derecho a tomar una decisión autónoma que concierne a su cuerpo, sus sentimientos y su futuro.

El Estado penaliza el acto de “Interrumpir una vida” pero ¿qué hace el Estado para garantizar que la madre reciba el debido apoyo cuando por cualquier razón, no se encuentra en posibilidades ya sea físicas, económicas, psicológicas o incluso emocionales de educar a este futuro ser humano? ¿Como se asegura el estado de que este nuevo ser, tenga el mismo amor y oportunidades que otros nacidos en circunstancias “ideales”? ¿De qué manera va a garantizar el Estado que esa mujer a quien le “prohíbe” realizar un acto que ella misma considera para su propio beneficio, reciba la debida atención medica para su cuidado prenatal, y posteriormente durante el parto y postparto?

Por otro lado, el Estado penaliza el aborto con una mano, y con la otra (la que esconde), permite que las empresas exijan pruebas de embarazo y con esa misma prueba, de resultar positiva, se le cierran las puertas de ese empleo que pudiese permitirles subsistir a ella y su bebe, negándoseles asimismo la atención medica tan necesaria en estos casos.

¿Porqué no crear o aplicar leyes que castiguen a las empresas que solicitan el examen de embarazo a las mujeres? ¿Porqué no crear o aplicar leyes que obliguen al IMSS prestar atención medica a mujeres embarazadas desempleadas, sin trámites engorrosos, y largas esperas?

Si en verdad es nuestro propósito ser un país con “altos valores morales”, como presumimos cada vez que queremos aprobar una ley que afecta a una “minoría”, no sería más moral cerrar “Taibols”, prostíbulos disfrazados de masajes, casinos disfrazados de juegos de números para que quepan en la legislación actual, aplicar leyes severas a pederastas  y/o cómplices de pederastas, en lugar de permitirles seguir gobernando un Estado.

Dice Carlo María Martini, en respuesta a Umberto Eco:…(dentro de)….”esos puntos de los que nacen incomprensiones profundas que se traducen en conflictos en el plano político y social, el tema de la Vida, es ciertamente uno de estos puntos críticos de conflicto, en particular en lo que respecta a la legislación sobre la interrupción del embarazo. Los conflictos son siempre terrenos infieles.

Resulta absurdo penalizar algo sobre la base de un concepto que no es Universal y/o que no es claro para todos ( a veces pienso seriamente que ni para quien redactó la ley). El concepto de Vida, así como la definición de en qué etapa del desarrollo de un embrión se debe aplicar este concepto de vida es un grave problema no únicamente legal o civil, sino sobre todo moral y religioso. La siguiente explicación de Carlo María Martini, denota un pensamiento religioso progresista que antepone lo humano a cualquier otro elemento que pudiera considerarse antes de prohibir o permitir un acto determinado:

“No quisiera recurrir aquí  a un llamado genérico sobre el “derecho a la vida” que puede resultar frío e impersonal. Se trata de una responsabilidad concreta hacia quien es el resultado de un amor grande y personal y, por lo tanto, de responsabilidad hacia “alguien”. En cuanto que es llamado y amado, este alguien  tiene ya rostro, es objeto de cuidado y afecto,  Toda la violación de esta exigencia de afecto y de cuidado , no puede ser vivida más que como conflicto, en un sufrimiento profundo y en una laceración dolorosa. Lo que decimos es que es necesario hacer todo para que este conflicto no ocurra, para que esta laceración no se produzca. Son heridas que cicatrizan difícilmente, quizá nunca. Quien lleva las huellas es sobre todo la mujer, la primera a quien se le confió, con confianza, lo más débil y lo más noble que existe en este mundo”.

Y mas adelante, el Cardenal agrega esta importante noción:

“Si aquí se encuentra el problema ético y humano, el consecuente problema civil será: ¿cómo ayudar a las personas y a las sociedad entera  a evitar lo mas posible estas laceraciones? ¿cómo apoyar a quien se encuentra en un aparente o real conflicto de deberes, para que no sea aplastado?”

Nota del Autor: Es una verdadera pena que nuestros políticos no lean, porque en verdad dar lectura a un debate con este nivel de intelecto y cordialidad, me pone al punto de las lágrimas cuando comparo con lo que veo en el Canal del Congreso.

Yo quiero preguntarles a estos legisladores que propusieron y después aprobaron las leyes antiaborto vigentes en nuestro país ¿De qué sirve defender la “vida” de un embrión, cuando no pueden defender a un país de la pobreza y el rezago social? ¿A poco se creen eso de que “el niño trae la torta bajo el brazo”? Si, nomás hay que darse una vueltecita por las calles de sus distritos electorales, ya que hayan dado de cenar y acostado a sus hijos, a buena hora para que al día siguiente vayan a la escuela. A esa misma hora en la que “sus” hijos duermen, otros cientos de miles de niños en este país, están en la calle, luchando por la “torta prometida” a lado de sus madres, y por cierto muy pocas veces se le ve al padre.

Señores, pregunto: ¿Dónde esta la igualdad de derechos y obligaciones? ¿En qué momento perdimos nuestra humanidad?

Insisto que personalmente no veo una circunstancia en mi que hubiera podido obligarme a tomar la decisión de interrumpir un embarazo, por mi educación, mi cultura y mis medios; pero puedo ver la necesidad, muchas veces imperiosa en otras personas, en otras mujeres, de contar con una salida, con una oportunidad, con una sola puerta que pudieran cerrar y dejar atrás un error, un pasado de abusos, o cualquier circunstancia que les impida encontrar la libertad de vivir mejor.

Los invito Señoras y Señores legisladores, a empezar a ver “al otro” que vive en condiciones muy distintas a las suyas, y a quien sus acciones como representantes de nuestro voto, repercuten de maneras insospechadas y a veces hasta canallas.

Cierro citando textualmente a la Dra. Esther Cohen, quien realizó la maravillosa traducción de estas cartas intercambiadas entre Umberto Eco y Carlo Maria Martini, y autora del texto erudito que compone el prólogo de dicha obra(*):

“Es el malestar de este siglo (XX) que no ha sabido aceptar al otro como la diferencia de cultura, de credo, de opción de vida, el que habla a través de sus filósofos, sus escritores y sus científicos; es este malestar el que nos conduce nuevamente a poner en el centro de la reflexión crítica la responsable necesidad de ser responsable”.

(*) ¿En que creen los que no creen?, Umberto Eco y Carlo Maria Martini. Editorial Taurus, 1997.

Definir qué es  y dónde comienza la vida, es una pregunta que nos llevaría nuestra vida entera. Hacerme estas preguntas , créame,  es un duro peso moral, intelectual y emotivo , también para mi. (U. Eco a Carlo María Martini en: “En qué creen los que no creen”)

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Recuerdo de pequeña escuchar una anécdota contada por mi abuela materna, de cómo su madre solía dejarla a la puerta de una iglesia, recién nacida, y en una especie de locura temporal (al menos ese era el chisme que se corría en el pueblo), asegurando haberla encontrado y no engendrado.

Sin saberlo, a mis escasos siete añitos, estaba escuchando un caso indiscutible de Depresión Post Parto, aunque en ese entonces me parecía algo sacado enteramente de una película del cine de oro mexicano, y no una condición médica que aqueja en diferentes niveles de gravedad y matices a un buen número de madres, generalmente durante las primeras 4 o 6 semanas después de la experiencia del parto, aunque hay casos que pueden presentarse aun doce meses después del parto.

Hoy sabemos a diferencia de nuestras abuelas, que entre los factores de riesgo se incluyen: historia previa de depresión, ya sea anterior o durante el embarazo, baja autoestima, haber pasado por situaciones de stress o traumáticas a lo largo de su vida, entre otros. Y también sabemos que entre los síntomas se encuentran desde una simple tristeza moderada (a lo que los médicos dulcemente se refieren como Baby Blues), hasta una total negación de la maternidad, como fue el caso de mi bisabuela. Sin embargo, aun en nuestros días, existe tanto cierto estigma así como una gran falta de sensibilidad respecto a esta condición, que va desde la falta de información por parte de nuestros médicos (en mi caso al menos, ninguno de los médicos que ví en las consultas prenatales, me dio alguna pista sobre el tema, mucho menos plantearlo como una posibilidad para la cual habría de estar preparada u observar tales o cuales signos), hasta el tratar de ocultarlo por parte de quien lo padece, ya sea por miedo o  por vergüenza (el famoso qué  dirán), otras de plano ignoran completamente que están pasando por esta situación.Conociendo el sonado caso en mi familia (mi bisabuela), y siendo una curiosa de nacimiento, que ahora además recién había dado a luz, decidí investigar por mi cuenta a ver qué información podría contestar mis preguntas de manera simple, y sobre todo, buscar alguna persona que hubiese padecido “Post Parto”, y pudiera proveer información práctica sobre los pasos que dio para recuperarse de este padecimiento.Encontré mucha información en Internet, y algunos libros, pero ninguna información cumplía con mi requisito de originarse directamente de la experiencia real del paciente.

Cejas vs Cabellera

Varias generaciones anteriores y posteriores a la mia, desarrollaron desde la infancia una relación de amor y odio con Brooke Shields, por ella muchas jovencitas de mi generación se dejaron de depilar las cejas o compraron sus primeros jeans Calvin Klein, y por supuesto su apreciación del cine hasta la fecha fue alterada y definida por la sucesión de películas profundamente malas que protagonizo Brooke Shields; en pocas palabras Brooke Shields fue un modelo a seguir para otros, mas no para mi, y no porque tuviera algún problema con Brooke o sus seguidores, simplemente estaba mas interesada en la saga de la Guerra de las Galaxias y en el peinado de la Princesa Leah, que en la Laguna Azul y Brooke Shields.

Ahora, muchos años después del estreno de la Laguna Azul, me encontraba de nuevo con Brooke Shields, a través de su libro “Down Came the Rain”, uno de los pocos libros realmente honestos que hay sobre el tema de la Depresión Postparto, basado en su propia experiencia después del nacimiento de su primer hija. Nota: Brooke tiene un titulo universitario nada mas y nada menos que de Harvard. No fue sino hasta leer su libro, que Brooke Shields ocupó mi atención y se ganó mi respeto, como madre, pero sobre todo como persona. Pero, les costara creer que lo mas difícil para mi, no fue investigar sobre post parto y entender el tema, ni leer el libro de Brooke Shields, sino comprarlo…

Perdón, me puede recomendar un libro sobre Depresión Postparto??

En mi búsqueda de la verdad, decidí que era hora de aventurarse en la mejor librería de mi ciudad y de una buena vez comprar este libro. Sin embargo, tenia dos problemas principalmente: 1.  Comprar un libro escrito por Brooke Shields,  en ese momento, era el equivalente de comprar un TV Novelas (revista mexicana con la peor calidad editorial en el planeta). 2. Post Parto?? No es el mejor tema por el cual preguntar en una librería, cuando traigo cargando en un baby bjorn a mi hijita de tres meses.

Opté por resolver mi segundo dilema primero (el primero, sin saber, lo resolvería al final de esta historia): no le preguntaría a ninguno de los empleados de la librería (cabe aclarar que esta librería se ha ganado varios premios y sus empleados SI leen y aparte redactan reseñas y recomendaciones de libros, así que parecen eruditos en cualquier tema..ojo: dije parecen…continuamos).

Recorrí todos los pasillos, revisando casi uno por uno los títulos de los libros, con la vana ilusión de toparme con el libro sin necesidad de preguntarle a ninguno de sus “letrados” empleados. Después de casi dos horas, tres cambios de panales, un biberón, una agrurita con premio y un café, ni siquiera pude encontrar la sección donde podría estar ubicado algún libro de depresión post parto.Es la hora irremediable de enfrentarme al gigante!: Tendría que preguntar a un empleado. No me salía un enunciado completo. No se me ocurría como construir la gran pregunta que acabaría con mi ansiedad y tras ser respondida podría finalmente largarme de ahí con mi librito en la mano.Rápidamente realice un recorrido mental de todos los empleados que había visto hasta el momento, para realizar una selección a priori de quien por su apariencia podría resultar el empleado menos intimidante desde el punto de vista intelectual, pero ¡OH sorpresa!, hora del lonche, solo quedaba un empleado en ese piso y ….no…. tenia…. buena…. cara.

Porque no encargue el libro por Internet???!!!!

Así que ni modo, me arme de valor y le pregunté directamente: ¿Tiene algún libro sobre depresión Post Parto?.- En cuestión de segundos el empleado alargó y aclaró su cara con signo de sorpresa, me miró, miró a mi bebe; mientras yo pensaba: “!!No es que le pueda decir que es para la prima de mi amiga, yo traigo al bebe y encima ve las fachas en las que vengo!!”…..” ¿Porqué no compré el maldito libro por Internet???” De pronto, el breve silencio que a mi me pareció eterno, fue roto con un:  “No tengo nada en existencia, pero tuvimos un muy buen libro sobre el tema que puedo buscarle en la computadora.”

Lo acompañé unos pasos hasta el computador, y el veinteañero  empezó a teclear botones como en una misión personal, pasando revista a una larga lista de títulos, lo cual me puso un poco nerviosa, pues estaba segura que me iba a recomendar un tronco de tomo enciclopédico, sobre el tema, al cual le iba a tener que decir que No me interesaba, después de haber pasado por la escena anterior, yo debía salir de esa librería con algún resultado positivo.Tratando de prevenir el escenario anterior, le comenté en voz baja: “estoy buscando algo práctico, quizás basado en la experiencia de alguien”.—le tire’ el anzuelo a ver si se le ocurría que el libro de Brooke Shields era una buena opción para mi, sabiendo de ante mano que es prácticamente el único libro famoso que cubre el requisito de la experiencia personal, y con la reputación  de sabelotodo que tienen estos libreros, pues ya entendería mis pistas y terminaría recomendándolo el, y así me evitaba la pena.Movió suavemente la cabeza sin perder de vista la pantalla, lo cual interpreté como una total comprensión de mi pedido, de pronto la pantalla dejó de moverse, finalmente había encontrado el libro que desde un principio fue su intención recomendarme: Ya lo tengo, es este –dijo con cierto dejo de emoción. Me acerqué a la pantalla para leer el título que estaba señalando con su dedo índice:  Post Partum For Dummies.”

“!!Post Partum for Dummies!!”  Quedé sin palabras, quise reír histéricamente de lo absurdo de la situación pues no puedo acusarlo de falta de sensibilidad, ni de ignorancia, ni de claro ejemplo de lo mal informado que esta el común denominador sobre este tema, simplemente me pareció como una escena de algún sitcom que todavía no inventan sobre la maternidad en nuestros días.

Para mi buena suerte, el siguiente libro en la lista, era el de Brooke Shields, lo encargué y tres días después me encontraba leyendo una de las mas gratas sorpresas que he tenido en los últimos meses.  No dejen de leerlo quienes crean que puede enfrentarse con esta condición, o simplemente le interesa el tema o para quien pretenda ser un letrado de la maternidad en la modernidad. Por lo pronto para mi, leer este libro significó una gran lección de vida, sobre todo en el departamento de prejuicios, que me inspira a decir: !!Te queremos Brooke Shields!!

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Aunque mi experiencia como madre se limita a los últimos catorce meses de mi vida, puedo decirles con completa certidumbre, que todas las revistas dirigidas a madres presentes o futuras, hablan de lo maravilloso de la maternidad, la “belleza” del cuerpo encinta (por favor!!!), de la experiencia milagrosa del alumbramiento, del inigualable valor nutricional e importancia emocional de la leche materna, etc., pero además y para mi esto resulta bastante irónico, estas mismas revistas que te pintan el mundo prematernal y maternal de color de rosa (casi fucsia en algunas), atiborran sus ediciones con anuncios publicitarios de: cremas para las estrías, tratamientos para recuperar la brillantez de la cabellera, suplementos alimenticios para bajar de peso, cremas para humectación de los pezones, y reducción de la irritación, !!ahh y muy importante!!: productos diversos para prevención del embarazo.

Este blog no pretende de ninguna manera estigmatizar la maternidad, pues quienes somos madres sabemos que la maternidad tiene un lado muy positivo, sino hablar de aquellas cosas de las que no nos hablan ni nuestros médicos, ni los medios, ni mucho menos esas amigas de las que nadie puede prescindir, y a las que podemos etiquetar como las empedernidas “Susanitas”, es decir, aquellas que nacieron para casarse y tener bebes.

Tampoco pretendo encarnar una malísima versión materna de Mafalda, y producir un manifiesto en contra de la maternidad, “por suprimir las libertades de nosotras las feminas”, aunque –seamos honestas–, muchas de esas libertades quedan de facto reemplazadas por responsabilidades inherentes a nuestro nuevo rol: ser madre; esta suspensión de libertades, afortunadamente es temporal.

Madres Insumisas es un espacio “autentico”, desde la perspectiva de una mujer que entiende que el primer insulto a tu humanidad es no estar consciente de lo que implica la maternidad, por lo cual la primera entrega en este blog la titulo: Lo que aprendi siendo madre y que nadie te dice, he aquí ejemplos claros para defender mi punto, continuando con la información que NO estamos recibiendo de revistas que en principio están hechas para nosotras: las madres!

No nos dicen:

* Que al menor descuido y a menos que tengas un considerable capital para invertir en un cirujano plástico, o un envidiable metabolismo, como una amiga noruega que a tres meses de dar a luz, regresó a su peso pre-embarazo (por algo es uno de los países con el Índice de felicidad mas alto en el mundo!!!), la mayoría de nosotras perdemos nuestra figura y bajar ese peso cuesta muchísimo tiempo, energía y disciplina. “Baby Weight??? hasta linda suena la frase, lo que no es lindo es lo que vas a tener que sudar y amarrarte el cinturón para bajar ese “baby weight”.

*Que un día cualquiera estarás contenta de por fin poderte dar un baño (! y la de malabares que tendrás que hacer para tomarte una ducha de 5 minutos mujer!), y de pronto a tus pies: cabellos cayendo del cielo, a cientos, literalmente vas a temer quedarte calva, pero que no cunda el pánico, el cabello saldrá de nuevo. Poco a poco, pero saldrá.

*Estrías? Si no las conocías, ahora tendrás que acostumbrarte a ellas, porque ninguna marca comercial, y aquí ojo que esto es de capital importancia: NINGUNA marca comercial de crema anti estrías, aunque la publiciten como el mejor producto en el mercado, incluyan testimoniales de expertos y actrices sin talento pero famosas, y te lo dejen en cómodas mensualidades desde la comodidad de tu hogar, NINGUNA crema borrara en tu cuerpo el recuerdo de esos fabulosos nueve meses.

* Sin duda alguna la leche materna es lo mas sano, nutritivo y recomendable para alimentación de un bebe, sin embargo lo que no te dicen es que esta experiencia de “dar pecho”, “amamantar” o como consideres apropiado llamarlo, duele y duele muchísimo, ya sea antes, durante o después de alimentar a tu querubín. También es cierto que te acostumbraras al dolor y que poco después ya ni sentirás.

* Epidurales.- Mas veces de las que te cuentan, suelen NO funcionar, ya sea porque no se aplicaron de manera apropiada, o porque te cuerpo tuvo alguna reacción que le impidió funcionar. Asi que si no es tu plan tener un alumbramiento sin “drogas”, debes asegurarte que antes de entrar en el quirófano , te expliquen de manera clara todas las opciones disponibles en caso de que la epidural no funcione, y qué efectos tiene cada medicamento en tu bebé.

*Hay un último punto en mi lista, que desde mi particular opinión, vuelve venial todos los puntos anteriores, por la falta de información que hay sobre este tema, y que muy infrecuentemente se toca este delicado punto en tus visitas al doctor, revistas, en tu familia, con las amigas, incluso no existe un relevante monto de literatura al respecto, y esto es el Síndrome o Depresión Post Parto.

Pero de esto hablaremos en nuestro próximo encuentro Bloguero.

Mil gracias por leerme, también por estar o no de acuerdo, y muchas mas gracias por sus comentarios y por compartir sus experiencias, para eso es este blog.

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