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Archive for the ‘HUMOR’ Category

TED Y LA FUERZA DE LAS IDEAS…PALABRAS

La única Conferencia que espero con gran emoción año tras año es TED. Para quienes no siguen este tipo de eventos, la idea original de  TED en 1984, fue la Difusión de las mas novedosas Ideas de los mundos de la Tecnología,  el Entretenimiento y el  Diseño. Aunque últimamente se ha extendido  abarcando básicamente todas las ideas que pueden cambiar el mundo en el corto, mediano y largo plazo, especialmente en temas humanitarios, Salud y Medio Ambiente.

Esta conferencia es literalmente un Paraíso de Mentes Brillantes, a la que se puede asistir únicamente por Invitación y sigue una rutina bastante casual, donde todo mundo está relajado, platica, se conoce, se establecen contactos para llevar a cabo equis o ye proyecto, y  el programa básicamente consiste en Conferencias o Presentaciones de “Ideas”, con intermedios  culturales, que incluyen música, danza, poesía, humor, etc.

Y en este último aparatado: Humor, el organizador Chris Andersen, este año tuvo la mala pata de invitar a la comediante Sarah Silverman. Quien , sin entrar en detalles, básicamente bajó el nivel de respeto e intelectualidad del TED ambiance,  ya que en un intento bastante “mediocre” por burlarse de Sarah Palin (Ex-Candidata a Vicepresidencia de los EE UU), utilizó de manera burda y hasta el cansancio la palabra “retrasado”, refiriéndose así a personas con Síndrome Down, incomodando a los asistentes y provocando que por primer vez Chris Andersen, a través de Twitter, lanzara una opinión negativa respecto de alguno de sus invitados.

A quien le interese enterarse <<porque no ha parado en la queja de Andersen, sino que después de la respuesta de Silverman por el mismo medio, ya se metió a la defensa de Andersen el Presidente de AOL>> pueden seguir la historia en el Blog Techcrunch, que aparece en el Washington Post.

Lo que diré al respecto primeramente es que nunca he considerado a Sarah Silverman como una buena comediante, mas bien la ubico en esa categoría de comediantes “flojos” que recurren al chiste fácil y soez, envuelto en vulgaridad disfrazado de “que aventado” .

Sin embargo, conociendo a la Silverman, y sabiendo que su humor  va a tocar el piso, Chris Andersen, jamás debió invitarla. No sé qué pensaría: que por tratarse de TED, Sarah Silverman de la noche a la mañana se convertiría en una intelectual, y refinaría su estilo cómico para agradar a los asistentes. Pues no.

Es como haber invitado a Fox a hablar ante alguna Fraternidad Afroamericana, es decir, de antemano puede verse el desastre de la equivocada maniobra.

En la prensa americana, se ha hablado más de la “palabra” motivo de este disgusto, que de las ideas que hasta ahora se han expuesto en la Conferencia.

Es decir que la Fuerza de una sola palabra tuvo más peso que todas las ideas que potencialmente podrían cambiar el mundo, para mejorarlo.

¿Por qué considero esto importante?  Es claro que en todos lados para efectos de rating, primero el chisme y luego las ideas, no?  Sin embargo, hay algo muy real que recupero de toda la cuestión TED-Silverman: Las palabras tienen un peso, y un efecto en las personas,  y existen muchas situaciones y palabras que consideramos ‘triviales” , cuando en la práctica nada tienen de trivial.

Ejemplo: el uso de la palabra Negro en nuestra cultura es muy común para referirnos al color de la piel, incluso ¿cuánta gente lo utiliza como apodo para el hijo o hija mas moreno de la familia? Usamos la palabra y ni siquiera nos pasa por la cabeza que en otras latitudes, históricamente esa palabra encierra el profundo dolor y sufrimiento de cientos y cientos de personas que fueron forzadas a la esclavitud, y sujetas a las peores torturas físicas y mentales.

Otra muy común: Gorda, para referirse a la novia, a la esposa o a la hermana. Sin tener en cuenta el efecto emocional y psíquico que esa simple palabrita puede tener en una pre-adolescente, adolescente y algunas adultas, cuyos ejemplos extremos podemos ver en condiciones como Bulimia y Anorexia, pero ….“le decíamos Gorda de cariño”..

Cuántas veces hemos escuchado en alguna oficina, a Superiores (hombres o mujeres), llamando a sus secretarias o incluso a sus mismas compañeras de trabajo, con los motes de Mija (muy común en el Norte del País), mi Reina, Niña, por mencionar a algunas, y el permiso que se toman de reemplazar el nombre propio con esos adjetivos, se justifica con una supuesta demostración de cariño (otra vez el cariño), pero lo que en realidad denota son tres cosas:

A)   Propiedad (Mi)

B)   No Equidad (Mija contracción de Mi Hija y Nina, especialmente cuestionan el grado de madurez de la persona frente a quien le administra el adjetivo, una forma de decir “yo tengo un mayorazgo y me debes respeto)

C)   Sumisión.- Esto es más bien un efecto que un significado oculto, porque en la práctica, ¿qué pasa por ejemplo si la Secretaria decide exigir el debido respeto y pedirle al Jefe o a la Jefa, que le llame por su nombre?

Y bueno podemos seguirle con toda la gama de chistes machistas, homofóbicos, racistas o xenófobos,  y nunca acabaríamos.

El hecho es que las palabras tienen un efecto, y el efecto más terrible es que aquellas con un fuerte significado, o una significación denigrante, entre más se repiten menos concientes somos de su efecto.

Ese es el mensaje que a mi ver envía TED tras su queja contra la actitud de Silverman: por lo menos en un foro donde deben regir las grandes ideas, no debe permitirse que se denigre a nadie, ni como parte de un mal chiste de una aún peor comediante.

Twitter: @MargaBritto

http://www.madresinsumisas.com

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Pocas cosas en la vida suelen fastidiarme en serio, por ejemplo: la impuntualidad, la injusticia, las palabrotas delante de los niños, las corbatas con diseños de dibujos animados, la gente desconsiderada, los nuevos ricos, los políticos mexicanos y Slim….pero a mi amiga Paula, durante alguno de nuestros habituales almuerzos, le fastidiaba no saber, ¿Qué pasa con el Hotmail cuando te mueres?

La pregunta llegó en seco, sin avisar, y sin ninguna relación con el tema de la conversación que llevábamos hasta el momento, que por tratarse de un jueves, seguramente sería:  “no puedo creer lo nefasto de ese Carlos Marin de Tercer Grado, y ¿por qué Víctor Trujillo no va de Brozo? Como que es más inteligente el payaso ¿no?”). Todos los jueves discutíamos sobre lo bueno y lo malo de Tercer Grado, cuando pensábamos (favor de notar el uso del tiempo pasado) que Loret además de guapo era el mejor periodista del mundo (ay quinceañeras!), y que Denise Merker no tenía par, era nuestra ídolo (sigue sin tener par).

Mi primera reacción fue sorpresa, hasta que mi lento proceso para asimilar, —–¡tal cuestionamiento!—-me permitió lanzar unas fuertes carcajadas. Paula también estalló en carcajadas, pero más por contagio que por convicción, pues para ella, esta pregunta tenía respuesta, “uno no pone su personalidad en la línea de fuego así nomás”.

Bromeamos un buen rato sobre distintas teorías y soluciones para proteger el capital cibernético, siempre la siguiente aún más ridícula que la anterior.  Una de nuestras teorías era que Hotmail contaba con un dispositivo de autodestrucción que se activaba, entre otras formas, cuando el usuario abandonaba su cuenta de correo electrónico por 24 meses continuos. Otra, que en el contrato de aceptación de términos (que nadie leemos completo), se señalaba que en caso de muerte, el occiso tenia 10 días hábiles para notificar a Hotmail, un nuevo domicilio para remitirle su correo. En fin, pavada tras pavada, se acabó el café y regresamos al trabajo, para nunca más hablar de esto.

Un año después, yo ya me había mudado a mi nueva ciudad, y lejos todos y de todo y sobre todo de mis almuerzos con Paula, revisando la ultima edición de la revista THE WEEK, me encuentro con un peculiar aviso. Primero lo leí con la sensación de haber visto antes lo que acababa de leer. Lo leí de nuevo, ahora con la sospecha que seguramente mi inglés no era tan bueno como yo pensaba, para que en mi traducción del anuncio, este hablará precisamente de esto. Pues bien, el anuncio simplemente ofrecía servicios de depósito del patrimonio digital. La empresa fungía como “guardián” de toda la propiedad digital generada durante la vida del individuo, llámese: correos electrónicos, cuentas en servicios digitales, blogs, sitios de Internet, dominios adquiridos, etc. etc. etc. Y a la hora en la que el individuo pasaba a mejor vida, donde las macs y los iphones felizmente no son requeridos, esta empresa se encargaba de traspasar toda esta propiedad “etérea” a los herederos del individuo en cuestión.

Claro que a la velocidad de la luz le envié por fax el recorte de la revista.  No dábamos crédito que alguien hubiera desarrollado y ejecutado como negocio, la “preocupación” de Paula que en su momento tanta gracia nos (me) causó, por lo ridículo que sonaba.

Ridículo o no, alguien ya esta lucrando con esto y mi pregunta es cuanto falta para que este servicio se vuelva una necesidad. Me horroriza pensar que lejos de ir caminando hacia el Internet como un Derecho, igual que el derecho a la información y a la educación, tengamos que preocuparnos por pagar cuotas altísimas de consumo (gracias @Slim), riesgo a nuevos impuestos (gracias @diputados y senadores), y ahora hasta tener que pensar en “asegurar” cualquier cosa que divague por Internet, generada por nosotros.

Paula tiene muchas ideas, algunas realmente brillantes, pero siempre terminamos viéndole el lado chusco a todo. Ese intercambio de ideas es lo que mas extraño de mis almuerzos con Paula.

Mientras escribo esta columna, pienso que quizás de ahora en adelante deba poner mas atención en todas esas cosas que  considero necesarias y tratar de identificar cuales de ellas en verdad son imprescindibles , y cuales son un mero sombrero de plumas.

Gracias por leerme.

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Hoy me he dado cuenta que es posible que haya sido un error no escuchar a aquellos que aconsejan no dejar ver televisión a los pequeños (incluyendo a mi marido, Mr. Maury). He notado últimamente que Mijita toma agua todo el día (literalmente),  y no quiere comer, y eso no se lo he enseñado yo. Tal vez, en lugar de preocuparme debería seguir su ejemplo, otro gallo nos cantaría en los veranitos.

Mi política ha sido medirle el consumo de televisión, y supervisar la calidad de los contenidos, enfocándome casi exclusivamente en TV educativa o pública. En Estados Unidos (desconozco si es asi en otros paises), los Medios Públicos, reciben importantes apoyos económicos, mayormente del ciudadano común y de organizaciones sin fines de lucro, así como de filántropos. Esto ayuda a que los medios públicos, generen y promuevan contenidos de calidad, y las noticias se produzcan “sin tendencias” (dentro de lo humanamente posible, porque está mas que claro que no hay medio perfecto, eso lo sabemos de sobra).

No obstante la supuesta prolijidad con la que he tratado de educar a un “ser” sin “actitudes consumistas”, a la sujetita en cuestión le importa un bledo, reconoce perfectamente a personajes que su madre considera estupidos y poco originales. No mencionaré nombres ni marcas para evitar cualquier demanda, pero baste decir que mijita me detiene en el supermercado para que le compre una “esponja que habla”, o para que la deje llevarse a casa la muñeca más cabezona del planeta (pista: es bilingüe y su mejor amigo es un mono).

¿Cómo se ha infiltrado el enemigo en mi casa? ¿Cómo no pude evitarlo?  Ya se que habrá puristas por ahí, queriendome gritar:  “tira la televisión a la basura”.  Pero sería una hipócrita al hacerlo, porque mi relación de amor y odio con los medios es tan fuerte, que estaría cometiendo casi un sacrilegio, esa es la gran incongruencia de muchos de nuestra generación (aquí me incluyo al 100%): queremos mejorar al planeta, pero no queremos perdernos de nada.

Así que mi gran pregunta filosófica del día es: ¿Qué tanto es tantito?

Entre nuestros amigos puedo encontrar todos los matices y extremos a los que se puede hacer uno en este tema de la tele. Unos de plano No tienen televisor en su casa, y no viven atormentados por que sus hijos no estén al día con las tendencias de los niñetes de hoy, todo lo contrario, sus hijos de 11 y 8 años tocan el piano, leen en tres idiomas, se la pasan regiamente con sus padres cuando están en casa. Otra amiga argumenta que el único momento en el que puede descansar y/o hacer algo más que cuidar que su infante no se meta en problemas con alguna travesura, es cuando lo pone frente al televisor a ver dibujos animados, es su “media hora de sanidad”, dice. La entiendo perfectamente.

La cuestión es tener la certeza de que en este caso quepa la connotada expresión: Todo con Medida; y si es que no aplica, saberlo antes de meter la pata y echarse uno encima la maldición del “adolescente enfurecido”, por ese pequeño error de padre primerizo.

Hace un par de años, la revista canadiense Adbusters (www.adbusters.org), publicó un experimento que consistía en un abecedario. Lo notable de este ABC era que cada letra correspondía a la tipografía o logotipo de una marca distinta. En este momento, me trago mi orgullo para admitir ante ustedes que pasé el experimento con mención honorífica: no me faltó reconocer una sola marca. ¿En verdad soy tan inteligente, o es que la publicidad que nos meten los medios, sin que lo solicitemos, tiene tanto efecto?

No lo sé, pero también puedo cantar todas las estrofas de un jingle de una publicidad de los años 70’s sin equivocarme en una sola nota. Hace fácilmente 30 años, que no he vuelto a ver esa publicidad.

Hasta el Próximo Jueves y Mil Gracias por leerme.

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mascaras(3)Autor: Ismael Dagostini (El Padre Insumiso)

Ayer mi hijo mudó un diente. Entre juegos lo perdió y lloró mucho porque “el ratón” no le dejaría una moneda. Por fortuna el ratón es un experto y no sólo le dejó su recompensa monetaria sino que el diente apareció mágicamente bajo la almohada.

La cara de asombro de un niño ante acontecimientos mágicos como éste es invaluable. Podría contemplar ese rostro todo el día sin cansarme. Por mi hijo soy capaz de hacer aparecer duendes, hadas, caballeros Jedi y hasta regalos en navidad.

Espero estar creando un balance, pues me parece importante contestar siempre con la verdad a todas sus preguntas. No me gustaría que algún día me reclamara el haberle mentido.

Acabo de ver un episodio de House MD donde una pareja tiene un bebé con genes tanto masculinos como femeninos. Ellos deciden operarle para hacerle varón. Ya en la adolescencia, en el hospital, se ven forzados a decirle la verdad. Sorprendentemente al niño lo que le molesta no es su condición, sino el que sus padres le hayan mentido tanto tiempo.

Así me sentí yo cuando me enteré que todo lo que nos enseñan de historia en la primaria es mentira. Recientemente, ayudando a mi hijo con una tarea, descubrí que el águila devorando una serpiente es una manipulación descarada. Según un foro de discusión de Wikipedia, el códice original sólo presenta a un halcón sobre un nopal. Sí, halcón (no águila) y sin serpiente, pues ésta fue añadida por el padre Diego Durán para simbolizar la derrota del pecado.

Eso de que la historia del país está en nuestra bandera es una burla. Cómo debo sentirme al saber que todo ese tiempo invertido durante la primaria en aprenderme la historia de México fue una pérdida de tiempo.  Entiendo que se manipulan los hechos para crear nacionalismo, pero llegar al grado de crear toda una cultura basada en mentiras… con razón estamos como estamos. Mira que llamar Padre de la Patria al hombre que en pleno grito de dolores exclamó “Viva la Virgen de Guadalupe. Viva Fernando VII” (el rey de España), ¿nunca Mexico?

Por eso dicen que la conquista la hicieron los nativos, la independencia los españoles y la revolución la seguimos haciendo.

En la página Metatube: 10 mitos de la historia de México, se pone en duda la existencia del Pípila, se dice que la Revolución Mexicana sólo fue la suma de varios alzamientos armados que incluso lucharon entre sí; que Benito Juárez no fue el único presidente indígena, además de que él no fue muy complaciente con los indígenas del país, y que ningún Niño Héroe se arrojó con la bandera. Así como éstas, podemos encontrar muchísimas falacias históricas que damos por hecho, por haberlas estudiado en la escuela.

Las maestras de la primaria probablemente creían lo que enseñaban. La sociedad entera cree lo que ha estudiado desde la infancia. Los gobernantes son expertos en manipulación, pero dudo mucho que ellos conozcan incluso la historia oficial de la primaria.  El engaño viene desde mucho tiempo atrás y, por desgracia,  los historiadores no son los autores más leídos en nuestro país.

Tenemos una historia pirata. ¿Qué le están enseñando a nuestros hijos?

Me pregunto cuánto más será mentira. Dicen que un pueblo debe conocer su historia para aprender de los errores del pasado, pero qué sucede cuando ese pasado es falso. ¿Dónde está el aprendizaje? Seguiremos siendo un país tercermundista si incluso las personas que contamos con una educación al menos básica, en realidad continuamos sumidos en la  ignorancia, pues no conocemos nuestra verdadera historia.

Yo me sentí culpable por introducir la fantasía en la relación con mi hijo. Sin embargo, creo que el juego y la fantasía tienen un papel importante en la maduración intelectual de un niño (El ratón de los dientes puede quedarse). Lo que sí resulta dañino es cuando nos hacen creer que ya no es juego, que es la realidad y resulta ser una o varias mentiras.

Jugar a la fantasía es una cosa. Vivir en la mentira es otra muy distinta.

Hoy voy a jugar con mi hijo a todo lo que se nos ocurra. El sabe qué es un juego. Y cuando me haga preguntas seguiré contestando con la verdad.

Sólo me gustaría saber cómo hizo el ratón para encontrar el diente perdido de mi hijo. Yo ya lo había buscado por todas partes.

Frases Célebres sobre la Verdad y la Mentira

Dr. Gregory House: Todos mienten.

Los Jesuitas: La verdad nos hará libres. (Se nota que no eran abogados).

Agente Mulder de los X-files: La verdad está allá afuera. (Sí afuera, pero ¿dónde?).

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No deja de sorprenderme la capacidad que tenemos los seres humanos para adaptarnos a las situaciones mas bizarras. En mi vida prematernal, viajar fue siempre uno de mis grandes placeres. Debo confesar sin embargo, que fui de esas personas detestables a quienes le fastidiaba profundamente ir sentada cerca, a lado, enfrente o atrás de algún niño, especialmente cuando a ese niño le daba la gana ser infeliz y hacernos infelices al resto de los pasajeros durante la totalidad del trayecto,  vocalizando su infelicidad en amplitud NO modulada, es decir con toda la capacidad permitida por sus pequeños pulmones.

Mi fastidio estaba muy lejos de ser sutil,  muchas veces tuve el descaro de pedir cambio de asiento en voz alta, y encima echarle unos ojos de pistola a los pobres padres, quienes de acuerdo a mi no tan amplio criterio, carecían de cualquier pista de capacidad para calmar a su nene gritón: “!!Por favor!! tengo que dormir!!! ¿Qué se está pensando esta gente?.— mi queja silenciosa de uso frecuente.

Ahora que hago memoria de aquellos tiempos no tan lejanos, me doy cuenta que mi bastardismo no tenía límites, ya que el simple hecho de estar detrás de una familia con niños pequeños, esperando el turno para documentar equipaje, era suficiente para ponerme del peor humor posible, y echarme a perder lo que podría haber sido un magnifico dia: “Ufff…..,  será posible que alguien pueda viajar cargando tantas mugres” (refiriéndome al número de bultos cargados por la familia en cuestión).“De veras que tener hijos vuelve a la gente lenta e idiota,: ¿porqué no se mueven?  ¿no ven que la línea está larguísima? ¿Van de vacaciones o decidieron mudarse al Este con todo y sus vecinos? ¡Toma tu tiempo cretino, no hay prisa, aquí te espero mientras persigues a tu chukie (el muñeco diabólico) por todo el aeropuerto!.—Estos son solo unos cuantos ejemplos, de la serie de barbaridades que cruzaban por mi cabeza.

Afortunadamente, la vida es cíclica, y hoy soy uno de esos padres, de los que solían fastidiarme tanto, en mi otra vida.

Payback

El mes pasado decidimos tomarnos unas vacaciones para ir a visitar a los abuelos de mijita, muy cerca del hogar de Dorothy (muy querido personaje del Mago de OZ).

Nos pareció que entre dos adultos sería muy fácil viajar con un infante, y además cumplir con todos los requisitos exigidos por aeropuertos, aerolíneas, gobiernos paranoicos y las buenas costumbres. Y en resumen así resultó nuestra primer experiencia como padres viajeros:

Día del viaje. Dos horas y Media antes del despegue.

Documentación de Equipaje:

3 maletas, una maleta por cada miembro de familia. Perfecto. 30 dólares por la primer maleta, 20 dólares por las subsiguientes. Como prefiere pagar? Tarjeta? Perfecto. Firme aquí, firma allá, aquí esta su recibo. Tan fácil como eso.

Equipaje de mano. Aquí se complica un poco la ecuación cuando viajas con niños:

  1. Asiento de coche para bebé, aprobado por FAA. Para información detallada, ver pagina de aerolíneas en el rubro de “viajar con niños”, pero si te da pereza aquí te va un tip rápido: prácticamente todos los asientos de “marcas reconocidas”, hechos en Estados Unidos, cumplen con este requisito. Además, NADIE TE REVISA el asiento, lo único que les importa es que entre por el hueco de la máquina de rayos X,  quepa en el asiento del pasajero y haya manera fácil de sujetarlo con el cinturón.
  2. Pañalera con todos los líquidos y cremas en frascos no mayores a 3 oz, y bien afiladitos dentro de bolsas de plástico transparente.
  3. Una bolsa de mano con todos mis artículos personales (no líquidos), incluyendo mi computadora, aunque esto de mencionar la computadora como artículo personal suena redundante, porque salvo un Tampón, no se me ocurre nada mas personal que puedas cargar como equipaje de mano.
  4. Mochila de “mijita” con libros y juguetes para combatir el aburrimiento y evitar escenas bochornosas que incluyan gritos y llantos (vamos a ver).

Total de bultos a cargar: 4 bultos mas el infante

“ I am on a plane, and I cant complaint”,

Tuvimos mucha suerte en que nos asignaran los asientos más perseguidos de la clase turista, esos que se encuentran inmediatamente después de las mamparas de privacidad para Primera Clase.

Nos acomodamos con muchos trabajos pues la cantidad de cosas que traemos con nosotros no nos permite la movilidad suficiente como para no estorbar de vez en cuando a los pasajeros que aún quieren llegar a su asiento y tuvieron la mala suerte de encontrarse con nosotros: los padres que viajan como beduinos y después de media hora, todavía no se enteran como sujetar el asiento de coche, al asiento de avión.

Debo decir que hasta ahora, mijita se ha portado como una “dama”. Todo ha estado perfecto con ella, hasta pasar por seguridad, y la quitada de zapatos y chamarras, y la chicharra del detector de metales, y la espera a que un agente femenino venga por nosotros a la cámara de revisión secundaria, etc., todo lo ha tomado como solo los valientes pueden. Yo estoy pensando que la gente no se ve tan molesta en estos días cuando la revisan de pies a cabeza, descalzos y con las miradas del resto de nosotros encima. Estoy pensando: ¿como es posible que nos hayamos acostumbrado a esto que tiene escrito por todos lados la palabra “vejación”?

Bueno, volvemos a la escena del avión, pero ya al momento previo del despegue, donde por fin ya estamos los tres acomodados en nuestros respectivos asientos, nuestro sentido común nos dice que mijita debe ir entre los dos adultos, pero el sentido común pronto se convierte en “error de principiante” cuando la azafata que realiza la revisión para el despegue, nos dice que la nena debe ir en el asiento de la ventanilla, y me pregunta si el asiento es aprobado por FFA.

“¿Qué se supone que debo contestarte guapa?: ¿que si no sabes tú, menos yo? ¿Que por mas veces que leí las instrucciones de tu aerolínea, para mi como si estuvieran en chino porque nunca me quedó claro? ¿Qué como es posible que me vengas a preguntar esto ahora que estamos a un minuto de despegar, cuando pasamos al menos por tres inspecciones en las que alguien pudo darse cuenta si era o no el autorizado, antes de subir al avión?”. Entonces le respondo con firmeza: sí, este es el asiento adecuado.

Por fin despegamos, y todo ha salido de maravilla, mijita ha estado disfrutando de su asiento en ventanilla, para ver por primera vez el mundo desde arriba y no desde abajo como lo ha visto desde que empezó a caminar.  Después una siesta, y justo a la mitad del vuelo:

La nena empieza a desesperarse, no la contenta ni el agua, ni las roscas de avena que tanto le gustan, ni nada, quiere bajarse de la silla y caminar, infelizmente estamos en medio de una turbulencia, así que eso de caminar no va a ser posible.

Su llanto no es tenue, de hecho creo que lo que está haciendo cuando lo hacen otros niños se llama “berrear”, es cuando empieza a morderme la culpa y mortificada recuerdo todas las veces que  desee ir en un avión donde no se aceptaran niños.

Pienso que en este avión, no faltará algún cretino que como yo en el pasado, ahora mismo esté deseando que pasen una regulación en la que se asignen vuelos “libres de niños”.

También, pienso que cambiaría todo el equipaje de mano, por un disfraz de payaso, que sería lo único que se me ocurre podría distraer a mijita de semejante berrinche, y que ojala cambiaran su rutina las aerolíneas y agregaran la siguiente instrucción en su guión:

“Favor de abrocharse los cinturones y ……ponerse los audífonos”.

No me queda otra que hacerle los 5 numeritos de emergencia (todos con la velocidad que solo se logra sintiendo la presión de la vergüenza pública):

  1. Pikabu. No resulta, ya se dio cuenta que no voy a ir a ningún lado, que estamos cautivas en una caja de aluminio sellada por todos lados.
  2. Dame 5. Tampoco resulta el choque amistoso de manita con manota.
  3. Popurrí de la abuelita rosa: arroz con leche me quiero casar, esta niña linda que nació de día, pon pon pon ( ya estoy cantando, debo estar realmente desesperada).
  4. El mono ahogado (inflar los cachetes y aguantar la respiración hasta ponerte morada), por la descripción, deben darse cuenta que ya estoy al borde del suicidio.
  5. La voz del hombre al que le pico una abeja en la lengua. No se porque le hace tanta gracia esto desde que vio la película de Adam Sandler: Bedtime Stories. Este numerito ha sido mi salvación esta vez, mijita esta sonriendo.

Por la narración de los eventos, podría inferirse que estoy viajando sola o que mi marido se mantiene inerte ante cualquier situación, todo lo contrario, desde que somos padres, nuestra vida se ha convertido en una constante carrera de relevos.

Hemos aterrizado, y no ha estado tan mal como esperaba. Mijita se encuentra placidamente dormida. Tratamos de recoger todas nuestras cosas con la mayor discreción posible, sin molestar o estorbar. De pronto dos chicas que todo este tiempo han viajado detrás de nosotros, me miran sonrientes. Les devuelvo la sonrisa de manera automática, entonces una de ellas se acerca y me dice en voz baja: que bien se ha portado tu niña. Le doy las gracias sin saber muy bien por qué. Y agrega: Porque el chiquillo de atrás no ha parado de gritar en todo el vuelo.

Me doy cuenta que nunca escuche al “chiquillo de atrás” y desde luego jamas debi darle las gracias a esa chica.

Gracias por leerme                                                       No olviden dejar su comentario aqui mismo.

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Tengo una vecina a la que veo ocasionalmente. Su bebé  es un par de meses menor que mijita y tanto la madre como el hijo son realmente adorables.  La cuestión es que cada vez que nos vemos, padezco de un terrible caso de déjà vu, porque el encuentro siempre se desarrolla bajo el mismo formato y contenido: invariablemente al inicio o final de su caminata diaria con el bebé cargado al pecho con ayuda de algún sofisticado mecanismo,  de esos que ahora están tan de moda, entre las madres de la farándula. Y el contenido de la conversación, al que más   bien calificaría de monologo, donde mi participación se limita al saludo inicial “ ¿cómo están?”, y a una serie de interjecciones intercaladas con  alta dificultad a lo largo de su detallada descripción de los últimos avances y monadas del nenito: “aja”, “mmm…”, “¿siiii?”, “¡queee lindoooo!”

Perdón, pero seguramente a la abuela del nene le alegraría mucho recibir tan minucioso reporte de actividades—, pienso para mis adentros, contando en segundos los minutos que lleva mi linda vecina sin parar de hablar.

Esta situación se repite infaliblemente cada vez que nos encontramos, sin importar si el interlocutor (es decir, la que escribe), tiene prisa, quiere ir al baño, está por recibir una llamada importante, o no le da la gana escuchar menudo discurso, y sencillamente tuvo la mala suerte de salir a recoger el correo, justo cuando la vecina pasaba por enfrente.

Situaciones como la de mi vecina son muy comunes, así como encontrarse con mapadres que realmente están convencidos de alguna o más de las siguientes premisas:

a)    Que todo lo que hace su hijo es sobrenatural, y supera las expectativas de cualquier madre dentro de su radio social.

b)   Que su hijo es adorable bajo cualquier circunstancia, y peor aun que su hija o hijo son el bebé  más   hermoso que haya pisado este planeta.

c)    Que realmente la vida las premió con un hijo genio.

Por todo lo anterior, he llegado a la conclusión de que los mapadres, pero especialmente las madres, son como la justicia: ciegas.

No me tomen a mal, no encuentro del todo nocivo que los mapadres tengamos un profundo amor hacia nuestros hijos, el cual nos dota de algunos superpoderes inalcanzables para los Homos Apaternus (Seres sin hijos o aquellos con incapacidad de amor fraternal):

a)    Visión Romántica: cuando vemos a nuestro hijo, todo lo que vemos es a un querubín. Sin importarnos que la ridícula foto que le tomamos a los doce meses, con alitas, pelos parados y traje de Adán o Eva, nos va a costar miles en terapias.

b)    Barrera Anti Proyectiles: ninguna indirecta o directa que cuestione o ponga en tela de juicio la superioridad intelectual y física de mi bebé, podrá convencerme que mi hijo es “normal”, como…todos…. Los… niños.

c)    Dispositivo Reconciliador:  Este es el poder más   importante de todos los que adquirimos al ser mapadres y su aplicación más   importante la encontramos en la reducción del nivel de tensión con los suegros, especialmente con suegras hipercríticas, ya que la simple existencia de los nietos, nos hace necesarios a los mapadres, convirtiéndonos así en objetos de manejo frágil. Los suegros serán los primeros en buscar tu bienestar por el bien del nieto.

Mi problema con la “ceguera” mapaternal, tiene que ver con algo que he decidido llamar:

Sobredosis de Autoestima.

Más   de una vez me he encontrado con niños, ya mayorcitos, hijos de amigos e incluso parientes cercanos, que sin el menor recato, reconocen que son “especiales” y no son “como los demás niños”. Esto es bueno, como todo, sin excesos, porque otros resultados de esta cultura del “ser especial”, es la aspiración a los 15 minutos de fama, que desafortunadamente vemos a diario con muy buenos ratings, en programas tipo: American Idol, o con la imitación de rasgos de personalidad de modelos que no tienen ningún merito ni intelectual, ni emocional, ni mucho menos humano. Ejemplo más   visto:  ¿Cuántos chihuahuas o máscotas más pequeñas que las pulgas del gato de mi vecina, anda por la calle, atrapado entre las garras de un bolso de mano de diseñador (el bolso puede ser original o copia a elección de la “PET Model” )?. Cualquier persona con un coeficiente intelectual “normal” puede percibir lo ridículo de la imagen, pero sin duda quienes persiguen estos patrones publicitarios, y/o modas, o no les importa o simplemente no alcanzan a comprender el nivel de superficialidad bajo el que están viviendo o peor aún, promoviendo, gracias por supuesto a esta cultura de “Alta Autoestima”, que más   bien tendría que llamarse: “Falsa Autoestima”.

Los mapadres debemos buscar que los hijos cuenten con los elementos emocionales e intelectuales para ser felices, esa es una de nuestras tareas más importantes e incluye dotarlos de autoestima, pero también es nuestra obligación transmitirles lo que es la responsabilidad y la capacidad de análisis, ayudarles a desarrollar la habilidades que los ayuden a distinguir lo correcto de lo incorrecto, entre lo alcanzable e inalcanzable, entre la realidad y los “sueños”. Pongo los sueños entre comillas, por una razón:  aunque abogo por la realidad, creo profundamente que los sueños pueden y deben alcanzarse, pero entendiendo claramente que los sueños no son como la lotería, sacar un numero y esperar a ver que pasa (aunque nunca pase nada, la ilusión es la que prevalece), para alcanzar los sueños, hay que primero evaluar si este sueño es realmente lo que queremos, definir los pasos que debemos seguir para alcanzarlo, y ya alcanzado el sueño , saber qué es lo que vamos a hacer con él.

Por lo pronto, la próxima vez que me encuentre con mi vecina, después de saludarla le diré que tengo que llamar a mi suegra, para reportarle la serie de eventos extraordinarios ejecutados esta semana por mi maravillosa minigenio de 18 meses.

“Por cierto, vecina, a que edad empezó a caminar Einstein? Creo que un poco después que minigenio. Que increíble no??”

Gracias por leerme!                                                         No olviden dejar su comentario aquí.

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Aún no conozco padres que no se hayan desvelado con sus hijos (bueno si, ¡pero como si no los conociera!). Cuando mi hermana y mi cuñado nos dieron la noticia de que serían padres, la abuelita sabiamente les aconsejó: “Duerman todo lo que puedan, porque cuando nazca su hijo no volverán a dormir como ahora”.

Para no variar, como buena escéptica, pensé que tal consejo era mas bien una consigna de esas que suelen arrojarnos las madres, para mover nuestra admiración como hijos (o nuestra culpa) hacia la abnegada labor de habernos dado la vida (a propósito: ‘gracias por el detallazo Ma’).

¡Qué equivocada estaba!

Uno piensa que se ha graduado de la noble carrera del no dormir, porque la hija ya come a sus horas, durante el día duerme sus siestas con puntualidad británica, y por la noche se va a la cama religiosamente a las 9:00 en punto. Pamplinas!! Un buen día te levantas e ingenua crees que es como cualquier otro, y ¡zas!: no quiere comer nada, llora por todo, lo revisas desde todos los ángulos y no tiene ni un rasguño, ni fiebre, y ya tu rorro esta mas dientón que Topo Giggio, así que por los dientes no es.

Y como en la canción de Joaquín Sabina, “se dieron las 9, las 10, las 11 y las 12 también”…y el muñequito que llora, todavía quiere fiesta. Y la mama o el papa, o ambos, ya intentaron todo truco y consejo en existencia: que apaga la luz, que dale un baño, que bájale a la musiquita, que súbelo al carro y paséalo por todo el barrio, que dale un masajito, etc., etc., etc.).

En la misma situación hemos estado varias veces, pero esta ocasión tenemos una semana de épico desvelo. Hemos hecho de todo para que la nena se duerma a buena hora, y tras librar la mas enconada de las batallas, creyéndola finalmente ganada, la hijita decide que es hora de bajar todos los libros de su librero uno a uno, o de andar en su carrito, o pasear a su muñeca, que mas da, no importa la actividad, lo importante es poner a los padres en plan zombie.

Bueno, ha llegado a tal grado mi desespero que hasta torneos de golf he grabado para ponerlos la hora de dormir, con la cándida ilusión de que si funciona para mi, seguro la pondrán en estado circadiano en un dos por tres. Pero ¡nada! Ni un pestañeo, creo que de tanto Golf ya hasta le gusta Tiger Woods.

Esta situación parece ser para Houdini, Taurus Do Brasil, o ya de perdis Beto el Boticario, porque estoy pensando que a estas alturas solo un mago la manda a dormir.

En estas interminables noches de desvelo, he aprendido algunas cosas que me ayudan a evitar al máximo que me drene el insomnio y poder continuar al día siguiente. He aqui mis Reglas del Desvelo:

  1. Acéptalo, es parte del paquete.
  2. Mientras mas te esfuerces por que se den las condiciones para que duermas, menos lo vas a lograr. Es un “loop maldito”.
  3. Por lo que mas quieras, no cometas el error de aprovechar estos lapsos de insomnio para recordar lo chida que era tu vida antes de “esto”.
  4. Mucho menos, ponerte a pensar en todas esas cosas que podrías estar haciendo, porque…no las vas a hacer.
  5. Esto no es para siempre, considera “dormir” tu nueva meta a largo plazo.
  6. Y SI DE PLANO NADA SIRVE PARA CONSOLARTE, CUENTA LAS HORAS QUE HAS DORMIDO EN TU VIDA, CALCÚLALOS EN DÍAS Y LUEGO CONVIÉRTELOS A AÑOS. Veras que ya dormiste un montón.

Cuando después de esta odisea, finalmente se duerme y podemos descansar, no puedo irme a la cama sin antes dedicar unos minutos a observar a mi hija mientras duerme. Ayer cuando vi el reloj por ultima vez, eran las 2:00 a.m. y en mi cabeza resonaban las voces de Beasty Boys cantando: “You Gotta Fight….. for your right….. to paaaaartyyy…”.

Gracias por leerme. Hasta el proximo Jueves!

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