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Archive for 8/10/09

mascaras(3)

A partir de esta semana, tendremos como Bloguero invitado a   ISMAEL DAGOSTINI, quien traera a nuestro espacio el Balance Ying/Yang. El Padre Insumiso, es su queja contra el monopolio femenino otorgado social y culturalmente a la madre sobre los hijos. Gritandonos a la cara: !Aqui estoy! !Soy yo, el padre, NO SOY INVISIBLE, feministas descocadas!. Disfrutenlo. Marga Britto.

BLOGUERO INVITADO: ISMAEL DAGOSTINI

“Hay amores que se dan en el padre y hay amores que se dan…  en la madre.”

Eugenio Derbez.

Al hablar de los hijos es común escuchar el punto de vista de las madres. Las sorprendentes historias de los sacrificios hechos por algunas mamás. Mientras que el padre sólo es como un extra en la relación familiar. Al padre se le menciona como el que sale muy temprano y regresa muy tarde, ya cansado del día de trabajo. Es el que regaña. “Ya verás cuando regrese tu padre.” El ausente, el que representa al cerebro de la familia y por lo tanto es incapaz de mostrar emociones.

Me parece de lo más injusto. Especialmente cuando yo soy un padre que pasa todo el día deseando regresar a casa para ver a mi hijo, jugar con él y hacer la tarea juntos. La radio parece enviarme mensajes con sus canciones. La voz de María Dolores Pradera me dice en representación de mi hijo: el tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mí. No importa si son dos minutos, o si es uno sólo, yo seré feliz.

Así que no me gustaría llegar anhelando abrazar a mi hijo y que me digan que debo regañarlo. Sería lo más frustrante que me podría suceder.

Recuerdo que en mi infancia me tocó ver una película argentina llamada “Días de Ilusión” En ella una madre (¡¡¡de nuevo la madre!!!) era internada en una institución mental simplemente por crear un mundo fantástico y maravilloso para convivir con su hija. Recuerdo que me parecía tan sorprendente que la sociedad castrara la felicidad de esa manera. Yo me propuse aquel día, que si llegaba a tener hijos, los convertiría en las personas más felices de la tierra.

Hoy tengo un hijo y, por fortuna, una esposa increíble que también sabe disfrutar de la felicidad. Los tres convivimos en nuestro mundo de fantasía. Claro funcionamos en el mundo “real”, pero entre nosotros hemos logrado construir una isla de nunca jamás que disfrutamos bastante.

Me gusta ser un padre participativo y por eso renuncio a la imagen del padre regañón y ausente. Creo que estimulo a mi hijo a ejercitar las diferentes inteligencias y lo hago a través del juego y la convivencia. Verlo crecer feliz me llena de regocijo.

No sé si esto me hace un Padre Insumiso. Actualmente son cada vez más los hombres que renuncian a la antigua idea de que la mujer debe criar a los hijos. Yo creo en la democracia familiar. Padre, madre e hijos son personas que forman parte de un mismo sistema y su funcionamiento depende del trabajo en equipo.

Lo cierto es que soy un padre feliz. Me siento orgulloso de mi hijo y me da mucho gusto poder afirmar que sé hacerle de desayunar, que lo llevo a la escuela, que lo peino todas las mañanas y que puedo platicar con él de lo que sea.

Me llena de orgullo poder afirmar que conozco a mi hijo.

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